viernes, 3 de julio de 2020

ENSÉÑALOS A GASTAR

¡Qué chulada! Todo fuera como que alguien externo nos dé dinero y nosotros sólo buscar cómo o en qué gastarlo. Y recordamos cuando éramos pequeños, que nuestra única labor era estirar la mano ante un familiar y poner cara de desahuciado, para acto seguido ir corriendo al estanquillo del vecindario, a gastar todo lo que nos habían dado. Pues resulta que ahí, justo ahí es donde comienza nuestra complicada relación con el dinero y la abundancia.

Examinemos las siguientes situaciones: ¿Qué sucede si a un niño le das para gastar diez pesos? Pues que inmediatamente, irá a la tienda a preguntar qué cuesta diez pesos y se los gastará. ¿Y si le das cien pesos? La misma historia, ¿Cierto? Ahora, traslademos este ejercicio a nuestra vida (Comienzo a ver caras de preocupación).

¿Qué pasa si va a ser el cumpleaños de tu cónyuge y cuentas con un “guardadito” de tres mil pesos? ¿De cuánto buscarías un regalo? ¿Qué sucede si tienes ganas o necesidad de comprar un automóvil para ti, y dispones en el banco de 200 mil pesos? ¿De qué cantidad buscarías tu coche? Y, si trasladamos este caso a la compra de una casa para tu familia, y dispones de medio millón de pesos para dar un enganche, ¿Cuánto utilizarías?

Muy probablemente tu respuesta a todas estas preguntas fue que, en todos los casos, usarías todo el capital disponible. De ser así, espero que te comience a quedar muy claro que, el problema es que no hemos terminado de pasar, de ser un niño que toma y gasta lo que tiene, a un adulto que administra prudentemente para crear abundancia. En otras palabras, seguimos sin romper ese patrón con el que venimos desde la infancia.

Toda proporción guardada, este comportamiento no es distinto al de una persona adicta, con gula, ludopatía, alcoholismo o drogadicción, quienes sacian sus apetitos hasta ya no tener o poder más. Pues con la misma seriedad debemos de tomar este tema, y hay qué atacarlo de raíz.

Me disculpo de antemano, por haberlos dejado tan meditabundos respecto a su vida. No obstante, estos artículos van dirigidos y orientados a que eduquemos a nuestros hijos, de forma tal que no repitan los mismos patrones. Entonces, ¡Manos a la obra!

Comienza pequeño.

Sin importar qué tan bien te está yendo económicamente en la vida, o qué complejos de tu pasado quieres constelar, te recomiendo que a tus hijos los comiences a entrenar en el hábito del gasto, con poco dinero. Lo ideal, es a partir de la edad en que entran a su educación primaria.

Mi recomendación es, que en el Primer Grado de Primaria les des Un Salario Mínimo semanal. De esta cantidad, la mitad se la guardarás tú, y la otra mitad se la darás para que gaste en su escuela.

En base a eso, te sugiero darles para gastar solo 50 pesos a la semana. Si uno divide esa cantidad entre los cinco días hábiles, nos parecerá muy poco, puesto que solo tiene para gastar 10 pesos diarios, y con eso le alcanza para casi nada. Pues resulta que tu hijo dará cuenta de ello inmediatamente. Puedes entonces tener la certeza, que el mismo día lunes se habrá gastado completitos sus 50 pesos, y se quedará con nada para el resto de la semana. Y este, es el primer aprendizaje de valor que debe de tener.

¿Qué procede? Todos los días, después de preguntarle sobre cómo le fue, qué tal es la maestra, el nombre de sus amigos, con quién jugó, qué aprendió, si le dejaron tarea, etc., acto seguido, le haces estas dos preguntas: 1. ¿En qué gastaste?, y 2. ¿Cuánto guardaste?

Su respuesta ese primer día será quizá muy obvia. Sin embargo, debe aprender que, tan importante es gastar, como guardar.

Aunque de antemano conocerás la respuesta a ambas preguntas por el resto de la semana, no dejes de hacérselas. Haz tú el hábito de estar al tanto de su administración financiera, y crea en tu hijo la costumbre, de rendir cuentas sobre cómo emplea sus recursos mientras sea tu dependiente económico.

Conforme avancen los meses, comenzarás a darle consejos a tu hijo para que su dinero le dure, ya sea racionándolo al mínimo diario, o eligiendo qué días de la semana quiere gastar, y específicamente en qué. Y que gastar a diario tampoco es una obligación, sino una decisión propia.

Más pronto de lo que imaginas, tu hijo comenzará a comparar precios de su bebida de predilección, o cualquier otra golosina (ya que es muy iluso pensar en que quieran gastar su “Domingo” en frutas), respecto a los precios del supermercado, en comparación con los de la tienda de su escuela.

No se trata de formar seres humanos consumistas, por lo que, en vez de darle ideas mercantilistas al respecto, debemos dejar que por sí mismos lleguen a la conclusión de que, es más conveniente comprar ciertos artículos en el supermercado y llevarlos como lunch a la escuela, que comprarlos en la tienda a un sobreprecio.

No obstante que, la cantidad erogada para el gasto semanal en su primer año es poca, si acaso hace el esfuerzo y guarda algo para el fin de semana, debes premiarlo. Y, muy importante: Los logros financieros, se premian con dinero.

Sigue un patrón.

Conforme tus hijos van creciendo, al igual que sus responsabilidades, deberás de ir aumentando esa cantidad semanal que les estás dando en retribución a su trabajo como niños, que afortunadamente es Estudiar.

Mi recomendación personal, es aumentarles su “Domingo” en relación a Un Salario Mínimo por cada grado escolar, topándolo en 7 a partir del primer grado de Secundaria. Sobre ese sistema, les hablaré posteriormente en otro de mis escritos.

Como ya a partir de su Segundo Grado de Primaria, la cantidad disponible para gastar le resultará “excesiva”, el riesgo que corre tu hijo y que tú le debes de evitar, es que se vuelva el niño que le invita todo a sus amigos. Una vez más, busquemos el equilibrio. No se trata de volver avaros a tus hijos (ni de buscar su nacionalidad regiomontana), sino hacerlos conscientes de que esa, es otra de las malas prácticas que los dejará a ellos nuevamente sin dinero qué gastar. Mejor, sigamos incentivándolos a guardar algo de su “Domingo” para el fin de semana, por ejemplo, prometiendo doblarles la cantidad guardada, para que la gasten durante sábado y domingo.

Ya a partir del Tercer Grado de Primaria, conviene que tus hijos comiencen a guardar dinero, no sólo para el fin de semana, sino para cualquier artículo que ellos deseen, y que haya sido previamente aprobado por ti. La regla y condición que debes de establecer con ellos cuando quieran adquirir algo, es que pueden comprarlo una vez que hayan ahorrado el doble de lo que cuesta el artículo en cuestión. Es decir, si ese juguete que quieren comprar, cuesta 100 pesos, debemos de condicionar esa acción a que ellos ya hayan ahorrado 200 pesos para comprarlo. Y, ¡Mucho ojo! No se les ocurra sucumbir a la seductora tentación de permitirle comprar la versión Premium de dicho juguete, aprovechando que ya tienen el doble de lo que se necesita. Porque de lo que trata esta práctica, es de habituarse a gastar sin descapitalizarse. En otras palabras, deben de ahorrar el doble de lo que necesitan (ahora que pueden darse el lujo), para que entiendan la conveniencia de siempre tener dinero disponible.

A partir del Cuarto Grado de Primaria, tus hijos ya estarán en posición de aprender a trabajar con su dinero, y entender más a profundidad sobre su funcionamiento. Para esta finalidad, conviene que platiques con ellos para que decidan juntos en qué negocio quieren invertir. Mis dos recomendaciones son, 1. Invertir en materia prima de algo que ellos puedan manualmente producir o preparar, ya sea accesorios o alimentos, y, 2. Comprar algo a buen precio, darle un valor agregado, y venderlo con cierto margen de utilidad.

Para esta actividad, será necesario elegir bien qué hacer, en base a las necesidades de su entorno. Es decir, piensen en cosas vendibles, que necesiten o sean asequibles en la comunidad a su alcance, ya sean vecinos, o compañeros del trabajo de sus padres.

Con esta práctica, entenderán cómo gastar en su nuevo negocio, y en cualquier empresa que decidan emprender, cuáles son los márgenes de utilidad, cómo aumentar las ganancias, etc. Y este aprendizaje, será algo que los acompañará por el resto de su vida.

Entonces, Lectores, los invito a utilizar estas técnicas para que enseñen a sus hijos a gastar, que ahí comienza el primer eslabón de la cadena que los llevará por el camino de la abundancia. ¡Hasta la próxima!

 

 

Roberto Rojo Alvarez

https://www.facebook.com/ROBROJALV

viernes, 26 de junio de 2020

INSTRUMENTOS DE AHORRO PARA NUESTROS HIJOS

Ahorro. Esa actividad tan complicada para un chavo ruco de la generación X. Esa ciencia exacta, que nos parece como arameo antiguo. Sobre todo cuando tenemos compromisos de “adulto” o, como es mi caso, 4 hijos que mantener. ¿Me quieren explicar de dónde voy a sacar para el ahorro?

Eso sí, no dejamos de tener esperanzas en hacer un “Guardadito”. Abrimos una y otra vez cuentas de banco con esta finalidad, en instituciones financieras de nombre exótico, para tener menos a la mano, la disponibilidad de ese capital que firmemente nos propusimos “no tocar”.

Ignoramos que allá afuera, está el ojo que todo lo ve, se percata que este mes logramos con mucho esfuerzo, apartar la cantidad de 35 mil pesos y de una u otra manera se las ingenia, ¿Para qué? Precisamente para aparecernos como por arte de magia, una cuenta por pagar, ¿De cuánto creen? ¡Exacto! De 35 mil pesos. Y así, mes tras mes, despertamos del dulce e inalcanzable sueño del ahorro, y volvemos a comenzar.

Conozco perfectamente el origen de esta falla, y es que a la mayoría de personas de mi generación, nunca nos enseñaron a ahorrar. Acaso en las escuelas primarias existía un sistema que consistía en darle a nuestra maestra una cantidad semanal de dinero, ella la apuntaba en una libretita, y un par de semanas antes del Día de las Madres, nos llegaba la misma maestra, con un extenso almanaque de alguna empresa de Venta por Catálogo, a la que casualmente ella estaba afiliada. Y ahí se iban nuestros “ahorros”, en el perfume con tapa en forma de pétalos de rosa, que le obsequiábamos a nuestra sacrosanta el 10 de mayo.

Este artículo tiene entonces la finalidad de hacerte algunas recomendaciones, para que nuestros hijos desde muy temprana edad eviten nuestros vicios financieros, aprendan el hábito del ahorro, y conozcamos los instrumentos que tenemos a nuestro alcance para lograrlo.

Iniciemos por lo básico, que es enseñarle a nuestros hijos a ser bien administrados. Esta instrucción puede comenzar en la mesa, desde el simple hecho de administrar que la sopa y los frijoles, se los termine al mismo tiempo, que su vaso de agua le dure hasta el final de la comida, que los dulces del “aguinaldo”, que le dieron en la fiesta de cumpleaños a la que fue invitado, le duren toda una semana, etcétera. Sin embargo, para aprender a administrar dinero, necesitamos que aprendan a tenerlo, generarlo, guardarlo, dosificarlo y por supuesto, gastarlo.

Es muy importante también que aprendan desde un inicio que el dinero ni llega solo, ni es gratuito. Por esta razón, te recomiendo otorgarles una cantidad fija semanal a manera de remuneración por sus estudios. Así comprenderán que su trabajo en esta edad, es precisamente estudiar.

De la cantidad que les pagues, habrán de decidir juntos cuánto van a ahorrar de forma directa, y que les quedará para gastar. También ellos mismos deberán decidir de esa última cantidad, cuánto van a guardar para el final de semana. Así, desde un principio van adquiriendo el hábito del ahorro, y dan cuenta de la importancia que tiene.

Ahora, vamos con las opciones de instrumentos de ahorro que tenemos a la mano.

Comencemos por los Bancos. En la actualidad, casi cualquier institución bancaria cuenta con algún instrumento de ahorro para los niños. Por lo general son cuentas que dan muy modestos intereses, tienen una tarjeta con dibujos infantiles, y están asociadas a su padre o tutor. Son muy sencillas de abrir, sólo deberás de asegurarte cómo manejar fiscalmente estos ingresos, ya que “Lolita” los tomará como tuyos. Te aconsejo que una vez que comiencen con este sistema, te acompañen a la sucursal bancaria cada vez que vayan a realizar un depósito. Lo recomendable, es que acudan a realizar depósitos cada vez que junten cierta cantidad acordada entre ustedes. Al final de la diligencia, pasan por el cajero automático, imprimen su saldo, se lo das en la mano, y sus caras de satisfacción no tienen desperdicio.

Continuamos con la Inversión a Plazo Fijo. Una vez que tenemos quizás un par de años ahorrando el dinero de nuestros hijos, es posible que hayamos recabado una cantidad suficiente, para solicitarle al banco opciones de ahorro a largo plazo. Estos son los instrumentos bancarios que suelen darnos la mejor tasa de interés. Si tomamos en cuenta que de cualquier forma, el plan para este capital, es dejarlo inmóvil por un tiempo considerable, podemos tomar la alternativa de meter ese dinero a plazos fijos anuales. Comúnmente, es la inversión con mayor rendimiento que un banco regular te ofrece. El inconveniente de este instrumento, es también la afectación directa de nuestros ingresos fiscales, por lo cual deberemos de asesorarnos bien al solicitar esta alternativa.

Ahora, vamos con los Seguros Dotales. Debemos tomar en cuenta que estos instrumentos, más que ser de ahorro, son de protección. Prometen regresarnos una cierta cantidad acordada en el tiempo establecido por contrato, siempre y cuando, nosotros cumplamos con una cantidad anual o mensual garantizada a largo plazo. Existen además algunos Seguros que nos permiten ahorrar un extra después de la mensualidad pactada, con intereses un poco superiores a los bancarios. El principal inconveniente de estos seguros es que no son económicos, su tasa de interés dentro del plan normal, no es atractiva, y necesitas forzosamente poder asegurar esa capacidad de “ahorro” por un largo plazo, ya que también puedes caer en el riesgo de que te lo cancelen por atraso en tus pagos. En resumen: Es un muy buen instrumento de protección, no así un buen instrumento de ahorro.

Cuenta de Ahorros en Divisa Extranjera. Por razones históricas, albergamos una cierta desconfianza sobre la estabilidad de nuestra Moneda Nacional, y muchas veces estamos más confiados teniendo nuestro capital en alguna divisa extranjera. En México, existen básicamente dos posibilidades generales para tener una Cuenta en Dólares Americanos, y es que: 1. Que tengas registrada una empresa que se dedica a la exportación/importación, y 2. Que tengas tu domicilio en frontera, franja fronteriza o zona turística. De aplicar a tu realidad cualquiera de estos dos casos, puedes optar por traspasar los ahorros de tus hijos a una cuenta en Dólares. Esto, puede darte más certeza que su dinero sufrirá menos embates inflacionarios, y que constantemente crecerá por la fluctuación del tipo de cambio. Los inconvenientes son dos: El primero, que la existencia de cuentas de banco en divisa extranjera existen sólo mientras el Gobierno lo permita y, ha sucedido anteriormente tanto en México como en otros países, que se cancelan estas cuentas en Dólares y te las convierten de vuelta a tu Moneda Nacional, con el tipo de cambio que a la Administración en turno se le ocurra fijar, nunca en beneficio de los usuarios. El segundo inconveniente, es que estas cuentas deben estar por fuerza a nombre de un Mayor de Edad, por lo que nuestros hijos menores no podrán tenerla a su nombre, nuevamente con las consecuencias fiscales del caso.

Ahora vamos con las Casas de Inversión. Esta es posiblemente mi opción preferida. Son instituciones financieras cuya labor es hacer crecer tu dinero, por lo cual te ofrecen una extensa gama de planes con diferentes niveles de riesgo, o bien, te dan la opción de tomar este tipo de decisiones por ti, previa autorización. Estas casas de inversión, usualmente sí cuentan con instrumentos de ahorro para menores de edad, por lo que tus hijos tienen la posibilidad de estar monitoreando su capital por medio de Aplicaciones en dispositivos electrónicos, y todas esas monadas que la tecnología nos da. Aquí el secreto está en elegir Instituciones serias y bien establecidas, ya que actualmente tenemos un bombardeo publicitario de Páginas Web y Apps, que nos invitan a jugar a la Bolsa de Valores en línea cuyo riesgo, sobra decirlo, es altísimo. Mi recomendación es que te alejes de cualquier empresa que no conozcas y busques instituciones serias con años de experiencia y una trayectoria probada. Yo tengo una Institución de mi preferencia y confianza, que con gusto te la puedo compartir vía Inbox (con todo y datos de contacto).

Cuenta de Ahorros en el Extranjero. Si por alguna situación geográfica, familiar, laboral o de placer, tienes la fortuna o el hábito de visitar con cierta frecuencia un país extranjero de primer mundo, cuentas también con la posibilidad de abrir una Cuenta de Ahorros para tus hijos, en alguna sucursal bancaria de prestigio de aquella nación. Por lo general, no te solicitan mayor cosa que su pasaporte, el tuyo y una cantidad mínima para apertura de su cuenta. En la actualidad, lo recomendable y conveniente es que cada vez que vayas a visitar dicho país, retires el capital de tus hijos, lo conviertas en moneda extranjera y acudas físicamente a depositar el dinero en alguna de las sucursales del banco que hayas elegido. Seguro estoy que en un futuro cercano, tendremos la posibilidad de realizar traspasos electrónicos entre sus cuentas a un bajo costo. Por el momento, mejor a la antigüita y, siempre tomando en cuenta los máximos de efectivo que las leyes de cada país te permitan ingresar sin declarar. El posible inconveniente de esta opción es que los países de primer mundo suelen tener tasas de interés con tendencia a cero, aunque cuentas con la solidez de una moneda, que difícilmente sufrirá importantes devaluaciones.

Estas son entonces mis seis recomendaciones sobre las opciones de instrumentos de ahorro que podemos tener para nuestros hijos. Espero tus comentarios y que por favor enriquezcas este diálogo, aumentando las opciones y sugerencias para que desde hoy mismo, nuestros niños cuenten con el benéfico hábito del ahorro. ¡Hasta la próxima!

 

 

Roberto Rojo Alvarez

https://www.facebook.com/ROBROJALV

lunes, 15 de junio de 2020

EDUCACIÓN FINANCIERA PARA LOS HIJOS

Quince millones. Es un gran número, como diría mi abuela, “hasta para contarlo”. Este es aproximadamente el número de familias mexicanas de clase media que hoy, como en los últimos tres meses, no sabemos qué hacer con nuestros hijos durante el eterno confinamiento al que nos vemos sometidos.
Una de las carencias más común que tuvimos la mayoría de los padres de familia en las generaciones actuales, fue la falta de educación financiera. Quizá porque nuestros ancestros tenían un sentido común que nosotros extraviamos en el camino. Como dijo un colega español hace algunos días, “Para ellos era muy simple: Si ganas 5 pesos, gastas 3 y guardas 2, y ya está. No necesitaban ir a Harvard para aprender eso.”
En cambio, aquí tienes a esta generación queriendo imitar a los Tecnócratas egresados de alguna universidad de la Ivy League. Y son precisamente ellos quienes han escrito grandes obras de ayuda para tener sistemas de ahorro y enriquecimiento, pero también de ahí surgen corrientes que arruinan países, tumban bolsas de valores, quiebran compañías globales de servicios financieros, llevan a crisis inmobiliarias, devalúan monedas, y una larga lista de atrocidades.
Por dichas razones, y con la plena conciencia que estas están basadas en generalidades, considero muy conveniente que una de las actividades a realizar con nuestros hijos durante este confinamiento sea precisamente darles una educación financiera simple, como aquella de nuestros abuelos.
Para estos fines, se me ocurren dos caminos básicos, que de hecho conviene aprendan ambos:

1.    Buscarles una actividad que realicen disciplinadamente a cambio de un pago de parte nuestra en remuneración a su trabajo.
2.    Darles a elegir algún negocio que ellos puedan emprender durante esta etapa, tomando en cuenta todas las medidas de higiene y sana distancia.

Caso número 1:

Para el trabajo en casa, tengamos en cuenta que debemos separar esta nueva actividad de nuestros hijos, de cualquier otra costumbre diaria que ellos tengan. Es decir, si tu hijo ya tiene la responsabilidad de poner los manteles en la mesa antes de cada comida, esa no puede pasar a ser su labor remunerada.
Siendo empáticos con la época por la cual pasamos, debemos tomar en cuenta que muchas familias dejaron de tener ayuda doméstica. Así como otros hogares cuyas casas anteriormente estaban vacías la mayor parte del día, hoy tienen a la familia entera provocando por supuesto más trabajo del cotidiano.
Podemos buscar entonces alguna labor para nuestros hijos que sea de apoyo a los padres de familia para el debido orden en el hogar, y que no ponga el riesgo su integridad física ni la de tu patrimonio.
Ejemplos: Barrer la cochera y el patio, regar las plantas, podar el césped, recoger las hojas secas, lavar la loza, bañar a la mascota, aspirar el automóvil, etc.

Caso número 2:

Si optas por animar a tus hijos a que emprendan un negocio, deberás tomar en cuenta su edad, habilidades, y las necesidades actuales de tu comunidad. Dependiendo de esos factores, ellos pueden comercializar un producto, darle un valor agregado, o ambas cosas. Para ejemplificar: Si en nuestra casa hay un árbol de mangos, poner una mesita y venderlos, sería comercializar. Presentarlos en bolsas de medio kilo con un moño lindo y una etiqueta con su nombre, sería darle un valor agregado. Hacer una nieve de mango y venderla entre nuestros vecinos, sería ambas cosas.
Planteados estos puntos, si se inclinan por la comercialización tomemos en cuenta que una necesidad actual de muchas familias tiene qué ver con esta serie de productos que a raíz de la situación actual pasaron a formar parte de las necesidades básicas de una familia, tales como cubre bocas, mascarillas, lentes, guantes, gel de manos, etc. Podemos buscar proveedores económicos de estos productos y darles algún valor agregado para obtener una módica utilidad de esta comercialización.
Si tus hijos tienen cierta inclinación por la cocina, con las debidas precauciones puedes animarlos a preparar algún producto de bajo costo y que sea de consumo generalizado. Los postrecillos ¡no fallan! En este momento en que todas las familias están en casa es probable que la venta de su producto sea muy efectiva, con la ventaja que los alimentos tienen un mayor margen de utilidad.

Para cualquiera de estas opciones que decidas plantear a tus hijos, debes de saber de antemano que la parte más importante de todo esto es la disciplina con la cual se realicen estas labores, y eso dependerá enteramente del seguimiento que tú como padre le des.
Aprovechemos pues esta etapa de confinamiento mas las vacaciones de verano para comenzar con una enseñanza básica de finanzas para nuestros hijos. Con suerte, y algo se nos pega.


Roberto Rojo Alvarez
Agregado Cultural de Culiacán en Los Cabos

martes, 9 de junio de 2020

COach de VIDa

En la idiosincrasia popular existe un concepto que no entendemos muy bien para qué sirve, en qué momento nos llegará, o incluso si aplica en nuestra profesión o estilo de vida. Este es el famoso “Año Sabático”. Escuchamos de vez en vez que algún afortunado maestro está gozando de ese beneficio, o acaso un científico investigador de alguna universidad que es tío del conocido del primo de un amigo.
Como es natural en un importante porcentaje de la población en el cual me incluyo, cuando tuvimos a bien preguntar qué significa este concepto, la respuesta automática de alguien que nos aprecia es muy larga, y si la hicimos a alguien desinteresado y con prisa, solo nos contestó: “Es un año en el que haces nada”.
En nuestro cerebro que es perezoso por naturaleza y tradición, ambas respuestas se traducen a la idea de una persona recostada en una hamaca durante todo un año, cuya única producción importante es la de dióxido de carbono. Sobra decir que la idea nos provoca una envidia de aquellas. Sin embargo, al transcurrir de los años nos enteramos que importantes personajes de la historia han utilizado precisamente su año sabático para realizar grandes cambios y así catapultar su obra y trayectoria.
El otro concepto que a los mexicanos puede sonarnos algo ajeno aunque muy de moda actualmente es el tan manoseado “Coaching”. La traducción exacta de la palabra es simplemente “Entrenamiento”, sin embargo sabemos que su concepción va más allá de solo eso. Buscando entonces el significado en su lengua original, se define como “Enseñar algo extra o de manera privada”. Aquí el término comienza a tener más sentido, hasta que se topa con la idiosincrasia latina en la que casi nulo sentido tiene contratar a alguien para que nos diga lo que ya sabemos que tenemos qué hacer.
Son precisamente estos dos conceptos los que vienen a mi mente ante la etapa de confinamiento que vivimos hoy en día, y es a raíz de pláticas con dos grandes amigos que me hicieron reflexionar sobre cómo vivir durante esta inevitable etapa de nuestra vida. Las dos frases que quedaron grabadas en mi memoria son “Estas vacaciones no te las volverá a dar nadie jamás”, y el otro me dijo “Para mí esto es una práctica sobre cómo será mi vida de jubilado”. Queda de manifiesto el gran optimismo con que ven la vida estos dos amigos y, partiendo de la premisa que uno es el reflejo de las cinco personas con quien más convive, ¡no me interesa tener amistades de otro tipo!
De ninguna manera mi intención es restarle importancia y seriedad al deber de modificar responsablemente nuestros hábitos de distancia e higiene, sobre todo por el respeto social que nos merecen todas aquellas personas que son presas del miedo o han perdido a seres queridos. Tampoco quiero escribir un artículo para “revista del corazón” recomendando aprender un nuevo idioma y bordado en punto de cruz. Lo que sí pretendo es que seas muy objetivo en todo aquello positivo con lo que cuentas en tu vida, y sacar el máximo provecho de ello.
Para una mente práctica, es sencillo discernir entre lo poco o mucho en la vida que realmente depende de ti, y todas aquellas cosas con las cuales no vale la pena sudar calenturas ajenas. Sin embargo, hay personas que necesitan un poco más de instrucción y estructura. Por fortuna esta situación de confinamiento nos da mucho tiempo libre para sentarnos con papel y pluma, escribir lo bueno y lo malo, y enfocarnos en aquello que queremos desarrollar. Partiendo también de las máximas “Lo que midas, crecerá; y, En lo que te enfoques, se expandirá”.
Vuelve esto a mi mente sobre todo porque al igual que muchos de ustedes, jamás me imaginé estar teniendo la necesidad de escribir sobre este tema a más de tres meses de registrado el primer caso de la pandemia en nuestro país. Mi deseo es entonces que este COVID-19 y toda la situación en torno, se convierta en tu más importante coach de vida. Que aunque suene a un “lugar común”, crees tu realidad a partir de tus fortalezas y todo lo positivo que te rodea. Y que evites las noticias amarillistas así como las amistades que te roben energía, porque simplemente no estamos para desperdiciar nuestro tiempo escuchando quejas, más cuando tenemos la responsabilidad de ser ejemplo de quienes nos rodean.
Y sí, estoy de acuerdo contigo: Un coach a veces puede parecernos un gasto innecesario. Solo piensa que éste coach que la vida ha puesto en tu camino, por esta ocasión no es opcional.


Roberto Rojo Alvarez
Agregado Cultural de Culiacán en Los Cabos

jueves, 4 de junio de 2020

PANDEMIA A LA BAJA… SUR

Llegué a vivir a este paraíso un día lluvioso y, para mí, triste. Tan pronto bajé del ferri, un mensaje perturbó la escasa calma en mi teléfono para anunciarme que había muerto uno de los grandes estandartes musicales de mi generación. A la lluvia y la tristeza la acompañaba un doble sentimiento de paz. Finalmente descansaba después de años en coma mi gran ídolo, y al fin me había decidido a emprender nuevamente un cambio en mi destino. Sin embargo, toda esta calma se volvía a ver perturbada por un huracán que llegaba a mi parada final, al mismo tiempo que yo.
El huracán llegó triste y desanimado. Quizá también era seguidor del rock en español. Bastó solo una semana para darnos cuenta que era un aviso de la naturaleza, una llamada de alerta, un presagio del huracán más furioso que había visto la tierra americana en toda su historia registrada.
Después de un embate de aproximadamente 6 horas que se sintieron como 12, y de estar literalmente en shock durante las siguientes 24 horas, despertamos nuestra razón dos días después para darnos cuenta que nuestro paraíso estaba aparentemente destruido y, según los amarillos medios de comunicación, herido de muerte.
Entiendo que no era tarea fácil en ese momento ver tu entorno hecho añicos y tener los arrestos como para contradecir a la prensa mundial. Resaltaba a la vista el cúmulo de imágenes de lo que antaño fue un sitio turístico. No obstante, ante la mirada ligera de quien va llegando a la aventura con nada qué perder, era sencillo percibir una vibra positiva de un paraíso indestructible y con una capacidad de reinvención que quedó de manifiesto tan solo un par de meses después. Por ese sentimiento tan claro, tuve a bien escribir esa misma noche el más optimista presagio de la bonanza que hoy vemos y percibimos como imparable. Ese profético artículo escrito tan solo una noche después del gigantesco huracán, terminaba diciendo: “…adivino este paraíso volverá a ser la envidia del resto del país”.
Escribo todo este preámbulo tan solo para advertirles que después de más de dos meses de confinamiento, ante la inminente crisis mundial más catastrófica que ha visto nuestra generación y muchas tantas anteriores, sin la inspiración que la muerte de un artista me pueda provocar y sin la ligereza con que me encontraba en aquel histórico año, mi optimismo hoy no es menor. Me atrevo por tanto a someter a discusión la siguiente profecía: Los Cabos, a través de su pujante industria hotelera y su cotizado mercado inmobiliario, se recuperará de esta debacle global más pronto que el resto de los destinos turísticos de toda Latinoamérica.
Soy afortunado al liderar la oficina de bienes raíces que más número de transacciones tiene en todo el estado. Esto me permite tener información a la mano sobre un amplio mercado y al día de hoy puedo asegurarles que la industria inmobiliaria sigue teniendo un gran movimiento. Es comprensible que ciertas agencias y desarrolladores que dependen directamente del turismo como motor para sus ventas, estén momentáneamente detenidos y por consecuencia preocupados. Sin embargo, al tener una visión global del mercado, advertimos que sigue una gran intención transaccional tanto en el rubro comercial como habitacional, en todos los rangos y de todos los tamaños.
El secreto está por supuesto en una fórmula mágica e infalible con la que cuenta nuestra empresa y que en definitiva es perfectamente aplicable a cualquier industria: Reduce tus gastos en un tercio y trabaja el triple. En nuestra industria, esto se reduce a realizar tres veces más Generación de Prospectos. Que afortunadamente, a pesar de las limitantes de la situación actual, en nada afecta nuestros modelos y sistemas.
El gran reto es aprovechar todos los avances tecnológicos disponibles y utilizarlos como herramientas para el crecimiento de nuestro negocio. Y, ¡ojo! Esto no significa que la tecnología suplirá tus servicios, sino que debe serte útil para elevar tus estándares de calidad. En otras palabras, si pretendes que las redes sociales y los portales especializados hagan el trabajo de tu empresa, estás dejando al azar el futuro de tu negocio.
Tal vez sea un lugar común repetirte que “en toda crisis hay una oportunidad”. Sin embargo mi deseo es que salgas de esta pandemia con una mejor relación de pareja, un mayor conocimiento de tu familia, una mejor selección de tus amistades, un cúmulo de experiencias positivas, mucho aprendizaje y un mejor negocio… En ese orden.


Roberto Rojo Alvarez
Agregado cultural de Culiacán en Los Cabos

lunes, 28 de octubre de 2019

ISMAEL MANDA


“ISMAEL MANDA”
(Duque de Macuspana)


Transcurría con normalidad un día cualquiera del mes de septiembre de 2019 en la capital del país, con la ausencia de sol propia del mes y la ausencia de claridad propia del gobierno en turno.
En Palacio Nacional, concluían las tres horas diarias que el Presidente dedica a trabajar en su programa de entretenimiento mediático denominado “La Mañanera”, para después disponerse como casi todos los días a convertir un vuelo comercial en Blanco Humano, mientras se dirige a recibir loas a algún punto a modo dentro de su República Amorosa.
Aquel día, una inesperada interrupción lo forzó a modificar su tranquila rutina diaria.

-       SECRETARIA: Licenciado, está aquí el Secretario y quiere verlo.
-       ANDRÉS: ¿Es urgente? Estoy comiendo mi cocol.
-       SECRETARIA: Sí, Licenciado. Me comenta que es muy urgente, y trae los ojos más saltones que de costumbre.
-       ANDRÉS: Está bien. Hazlo pasar.

Se abre y cierra una puerta del Palacio Nacional por cuyo alféizar pasa un hombre compungido y trescientos gramos de gel para el cabello sobre él.

-       ANDRÉS: Compañero, dime ¿qué te trae por aquí con tanta urgencia?
-       MARCELO: Acabo de recibir una llamada de nuestro vecino del norte. Las encuestas no lo favorecen, y me está dando una orden que nos puede meter en serios problemas.
-       ANDRÉS: ¿De qué se trata?
-       MARCELO: Quiere que detengamos y extraditemos a Ovidito y Archivaldito.
-       ANDRÉS: ¡En la torre!
-       MARCELO: Así es.
-       ANDRÉS: Magínate…

El Presidente se siente totalmente acorralado. No tiene alternativa. Después de rebotar algunos pros y muchos contras con su Secretario de Relaciones Exteriores, toma el auricular mientras frota sus canas con la otra mano…

-       ANDRÉS: Secretaria, comuníqueme por favor a El Salado, Sinaloa.
-       SECRETARIA: Con gusto, Licenciado.

Después de una tensa pausa en la oficina presidencial…

-       ANDRÉS: Don Ismael, ¿Cómo le va?
-       ISMAEL: Todo bien, Andrés. ¿Qué sucede?
-       ANDRÉS: Pues aquí, algo preocupado. Llamó Trun, y nos está pidiendo que vayamos tras los muchachos de Joaquín.
-       ISMAEL: No entiendo. Todo está marchando conforme a lo acordado.
-       ANDRÉS: Lo sé. Y él sabe también sobre nuestra sofisticada estrategia de “Abrazos, no balazos”. Pero ya ve que el güero no tiene integridat, y como de plano su campaña no levanta ni con Viagra, una vez más nos está queriendo agarrar de su puerquito.
-       ISMAEL: Dígame algo, Andrés. ¿Me está llamando para informarme que se rompe nuestro trato? ¿O quiere que le ayude a elaborar una estrategia para zafarse de Donald?
-       ANDRÉS: ¿Cómo cree, Don Ismael? Por supuesto que quiero quitarme a ese gordo de encima.
-       ISMAEL: Muy bien, Andrés. Siendo así, no se preocupe. Déjeme le digo qué es lo que vamos a hacer el próximo 17 de Octubre…