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jueves, 4 de junio de 2020

PANDEMIA A LA BAJA… SUR

Llegué a vivir a este paraíso un día lluvioso y, para mí, triste. Tan pronto bajé del ferri, un mensaje perturbó la escasa calma en mi teléfono para anunciarme que había muerto uno de los grandes estandartes musicales de mi generación. A la lluvia y la tristeza la acompañaba un doble sentimiento de paz. Finalmente descansaba después de años en coma mi gran ídolo, y al fin me había decidido a emprender nuevamente un cambio en mi destino. Sin embargo, toda esta calma se volvía a ver perturbada por un huracán que llegaba a mi parada final, al mismo tiempo que yo.
El huracán llegó triste y desanimado. Quizá también era seguidor del rock en español. Bastó solo una semana para darnos cuenta que era un aviso de la naturaleza, una llamada de alerta, un presagio del huracán más furioso que había visto la tierra americana en toda su historia registrada.
Después de un embate de aproximadamente 6 horas que se sintieron como 12, y de estar literalmente en shock durante las siguientes 24 horas, despertamos nuestra razón dos días después para darnos cuenta que nuestro paraíso estaba aparentemente destruido y, según los amarillos medios de comunicación, herido de muerte.
Entiendo que no era tarea fácil en ese momento ver tu entorno hecho añicos y tener los arrestos como para contradecir a la prensa mundial. Resaltaba a la vista el cúmulo de imágenes de lo que antaño fue un sitio turístico. No obstante, ante la mirada ligera de quien va llegando a la aventura con nada qué perder, era sencillo percibir una vibra positiva de un paraíso indestructible y con una capacidad de reinvención que quedó de manifiesto tan solo un par de meses después. Por ese sentimiento tan claro, tuve a bien escribir esa misma noche el más optimista presagio de la bonanza que hoy vemos y percibimos como imparable. Ese profético artículo escrito tan solo una noche después del gigantesco huracán, terminaba diciendo: “…adivino este paraíso volverá a ser la envidia del resto del país”.
Escribo todo este preámbulo tan solo para advertirles que después de más de dos meses de confinamiento, ante la inminente crisis mundial más catastrófica que ha visto nuestra generación y muchas tantas anteriores, sin la inspiración que la muerte de un artista me pueda provocar y sin la ligereza con que me encontraba en aquel histórico año, mi optimismo hoy no es menor. Me atrevo por tanto a someter a discusión la siguiente profecía: Los Cabos, a través de su pujante industria hotelera y su cotizado mercado inmobiliario, se recuperará de esta debacle global más pronto que el resto de los destinos turísticos de toda Latinoamérica.
Soy afortunado al liderar la oficina de bienes raíces que más número de transacciones tiene en todo el estado. Esto me permite tener información a la mano sobre un amplio mercado y al día de hoy puedo asegurarles que la industria inmobiliaria sigue teniendo un gran movimiento. Es comprensible que ciertas agencias y desarrolladores que dependen directamente del turismo como motor para sus ventas, estén momentáneamente detenidos y por consecuencia preocupados. Sin embargo, al tener una visión global del mercado, advertimos que sigue una gran intención transaccional tanto en el rubro comercial como habitacional, en todos los rangos y de todos los tamaños.
El secreto está por supuesto en una fórmula mágica e infalible con la que cuenta nuestra empresa y que en definitiva es perfectamente aplicable a cualquier industria: Reduce tus gastos en un tercio y trabaja el triple. En nuestra industria, esto se reduce a realizar tres veces más Generación de Prospectos. Que afortunadamente, a pesar de las limitantes de la situación actual, en nada afecta nuestros modelos y sistemas.
El gran reto es aprovechar todos los avances tecnológicos disponibles y utilizarlos como herramientas para el crecimiento de nuestro negocio. Y, ¡ojo! Esto no significa que la tecnología suplirá tus servicios, sino que debe serte útil para elevar tus estándares de calidad. En otras palabras, si pretendes que las redes sociales y los portales especializados hagan el trabajo de tu empresa, estás dejando al azar el futuro de tu negocio.
Tal vez sea un lugar común repetirte que “en toda crisis hay una oportunidad”. Sin embargo mi deseo es que salgas de esta pandemia con una mejor relación de pareja, un mayor conocimiento de tu familia, una mejor selección de tus amistades, un cúmulo de experiencias positivas, mucho aprendizaje y un mejor negocio… En ese orden.


Roberto Rojo Alvarez
Agregado cultural de Culiacán en Los Cabos

lunes, 4 de diciembre de 2017

Los Cabos: Noticias desde el Paraíso

Los sueños son parte esencial de nuestra especie. Y dentro de los soñadores, en definitiva, creo que ocupo uno de los sitios más altos en el ranking mundial.
Uno de los anhelos más recurrentes en la mayoría de mis semejantes es sin duda, la ilusión de algún día “sacarte la lotería”. En mi caso, como supongo en el de muchos otros, cada vez que iba al estanquillo a comprar un boleto me parecía la inversión más redituable del mundo, ya que en realidad compraba toda una semana de sueños guajiros. ¡Realmente una ganga!
Al día de hoy, sin haber sido jamás un “afortunado” ganador de dicho premio, soy ya un experto ficticio en inversiones: En mi imaginación he adquirido propiedades por todo el orbe, firmado fideicomisos para asegurar la riqueza de mi descendencia y cambiado de coche cada vez que hojeo una revista. ¡Todo un exitoso hombre de negocios!
Entre tantos sueños, siempre existió una pregunta recurrente: Si me sacara la lotería y pudiera elegir cualquier sitio del mundo en el cual quisiera vivir, ¿A dónde me iría? La respuesta durante muchos años fue contundente: San Diego, California.
"La vida me ha dado la oportunidad de conocer países en cuatro continentes. Algunos como visitante y otros como residente. Por lo cual consideraba tener el conocimiento suficiente para que mi decisión fuera clara y objetiva. San Diego es una ciudad en primer mundo, hermosa, no muy grande, con clima envidiable y una cercanía con México, que para mí, es un punto importante a considerar. Por tanto, mis planes eran claros al respecto y mi decisión (también ficticia) ya estaba tomada… Hasta que conocí Los Cabos".
Fue en la búsqueda del lugar idóneo para mi desarrollo y el de mi familia que vine a trabajar con un amigo y ese rincón del mundo resultó ser el maravilloso paraíso de Los Cabos, Baja California Sur. El amor fue a primera vista. Esta magnífica tierra me ha dado los elementos necesarios para tener un crecimiento en muchos ámbitos y vivir pleno. Razones que han hecho se esfume el deseo de eventualmente emigrar hacia San Diego.
Los Cabos es un paraíso único con singularidades sorprendentes, de una belleza sólo imaginable en el arte cinematográfico. Su geografía escarpada, su flora desértica… Y cómo todos estos elementos confluyen en el mar, hacen de este sitio y esta región de México, un lugar mágico.
A esto debo agregar el enorme crecimiento, prosperidad y embellecimiento que este destino turístico sigue teniendo en hotelería, servicios y, sobre todo, en los bienes raíces.
¡He aquí el Premio mayor! Una propiedad, como un cachito de lotería. O, si se puede, toda la serie: Un pedacito de los Cabos, ya sea para vivir, vacacionar o como inversión.
El mercado inmobiliario de los Cabos vive un franco crecimiento y auge, ofreciendo a manos llenas un sinfín de posibilidades, desde propiedades básicas, para vivir cómoda y dignamente, hasta enormes mansiones, rodeadas de hermosos y enormes jardines. Pero todas en este maravilloso paraíso.
El negocio de los bienes raíces tiene, como todo en la vida y en nuestros sueños, sus ciclos, y en una simple analogía con el hermoso mar que nos rodea, estamos en este momento comenzando una ola que cualquier surfista quisiera tomar, porque promete ser larga, tranquila y de muy buen tamaño.
Así que te invito a explorar la posibilidad de soñar en este maravilloso destino, de invertir en el lugar ideal. Sin temor a equivocarme te hará feliz, además, hará que tus números crezcan considerablemente.
La frecuencia de mis visitas a los estanquillos con el paso de los años ha disminuido. Asimismo, mi necesidad de soñar con el tan sobrevalorado premio mayor. Hoy vivo en mi sitio predilecto del mundo con el amor de mi vida y mis hijos. El resto, es disfrutar del paraíso y compartirte mis historias.