Llegué a vivir a este paraíso un día lluvioso y, para mí, triste. Tan pronto bajé del ferri, un mensaje perturbó la escasa calma en mi teléfono para anunciarme que había muerto uno de los grandes estandartes musicales de mi generación. A la lluvia y la tristeza la acompañaba un doble sentimiento de paz. Finalmente descansaba después de años en coma mi gran ídolo, y al fin me había decidido a emprender nuevamente un cambio en mi destino. Sin embargo, toda esta calma se volvía a ver perturbada por un huracán que llegaba a mi parada final, al mismo tiempo que yo.
El huracán llegó triste y desanimado. Quizá también era seguidor del rock en español. Bastó solo una semana para darnos cuenta que era un aviso de la naturaleza, una llamada de alerta, un presagio del huracán más furioso que había visto la tierra americana en toda su historia registrada.
Después de un embate de aproximadamente 6 horas que se sintieron como 12, y de estar literalmente en shock durante las siguientes 24 horas, despertamos nuestra razón dos días después para darnos cuenta que nuestro paraíso estaba aparentemente destruido y, según los amarillos medios de comunicación, herido de muerte.
Entiendo que no era tarea fácil en ese momento ver tu entorno hecho añicos y tener los arrestos como para contradecir a la prensa mundial. Resaltaba a la vista el cúmulo de imágenes de lo que antaño fue un sitio turístico. No obstante, ante la mirada ligera de quien va llegando a la aventura con nada qué perder, era sencillo percibir una vibra positiva de un paraíso indestructible y con una capacidad de reinvención que quedó de manifiesto tan solo un par de meses después. Por ese sentimiento tan claro, tuve a bien escribir esa misma noche el más optimista presagio de la bonanza que hoy vemos y percibimos como imparable. Ese profético artículo escrito tan solo una noche después del gigantesco huracán, terminaba diciendo: “…adivino este paraíso volverá a ser la envidia del resto del país”.
Escribo todo este preámbulo tan solo para advertirles que después de más de dos meses de confinamiento, ante la inminente crisis mundial más catastrófica que ha visto nuestra generación y muchas tantas anteriores, sin la inspiración que la muerte de un artista me pueda provocar y sin la ligereza con que me encontraba en aquel histórico año, mi optimismo hoy no es menor. Me atrevo por tanto a someter a discusión la siguiente profecía: Los Cabos, a través de su pujante industria hotelera y su cotizado mercado inmobiliario, se recuperará de esta debacle global más pronto que el resto de los destinos turísticos de toda Latinoamérica.
Soy afortunado al liderar la oficina de bienes raíces que más número de transacciones tiene en todo el estado. Esto me permite tener información a la mano sobre un amplio mercado y al día de hoy puedo asegurarles que la industria inmobiliaria sigue teniendo un gran movimiento. Es comprensible que ciertas agencias y desarrolladores que dependen directamente del turismo como motor para sus ventas, estén momentáneamente detenidos y por consecuencia preocupados. Sin embargo, al tener una visión global del mercado, advertimos que sigue una gran intención transaccional tanto en el rubro comercial como habitacional, en todos los rangos y de todos los tamaños.
El secreto está por supuesto en una fórmula mágica e infalible con la que cuenta nuestra empresa y que en definitiva es perfectamente aplicable a cualquier industria: Reduce tus gastos en un tercio y trabaja el triple. En nuestra industria, esto se reduce a realizar tres veces más Generación de Prospectos. Que afortunadamente, a pesar de las limitantes de la situación actual, en nada afecta nuestros modelos y sistemas.
El gran reto es aprovechar todos los avances tecnológicos disponibles y utilizarlos como herramientas para el crecimiento de nuestro negocio. Y, ¡ojo! Esto no significa que la tecnología suplirá tus servicios, sino que debe serte útil para elevar tus estándares de calidad. En otras palabras, si pretendes que las redes sociales y los portales especializados hagan el trabajo de tu empresa, estás dejando al azar el futuro de tu negocio.
Tal vez sea un lugar común repetirte que “en toda crisis hay una oportunidad”. Sin embargo mi deseo es que salgas de esta pandemia con una mejor relación de pareja, un mayor conocimiento de tu familia, una mejor selección de tus amistades, un cúmulo de experiencias positivas, mucho aprendizaje y un mejor negocio… En ese orden.
Roberto Rojo Alvarez
Agregado cultural de Culiacán en Los Cabos
Felicidades Roberto Rojo ,como líder y persona eres el mejor!
ResponderEliminarIgnoro quién eres, sin embargo me honras. Gracias.
EliminarBuen blog.. gran reto para todos!!
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