Mostrando entradas con la etiqueta Revista Aguachile. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Revista Aguachile. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de junio de 2020

COach de VIDa

En la idiosincrasia popular existe un concepto que no entendemos muy bien para qué sirve, en qué momento nos llegará, o incluso si aplica en nuestra profesión o estilo de vida. Este es el famoso “Año Sabático”. Escuchamos de vez en vez que algún afortunado maestro está gozando de ese beneficio, o acaso un científico investigador de alguna universidad que es tío del conocido del primo de un amigo.
Como es natural en un importante porcentaje de la población en el cual me incluyo, cuando tuvimos a bien preguntar qué significa este concepto, la respuesta automática de alguien que nos aprecia es muy larga, y si la hicimos a alguien desinteresado y con prisa, solo nos contestó: “Es un año en el que haces nada”.
En nuestro cerebro que es perezoso por naturaleza y tradición, ambas respuestas se traducen a la idea de una persona recostada en una hamaca durante todo un año, cuya única producción importante es la de dióxido de carbono. Sobra decir que la idea nos provoca una envidia de aquellas. Sin embargo, al transcurrir de los años nos enteramos que importantes personajes de la historia han utilizado precisamente su año sabático para realizar grandes cambios y así catapultar su obra y trayectoria.
El otro concepto que a los mexicanos puede sonarnos algo ajeno aunque muy de moda actualmente es el tan manoseado “Coaching”. La traducción exacta de la palabra es simplemente “Entrenamiento”, sin embargo sabemos que su concepción va más allá de solo eso. Buscando entonces el significado en su lengua original, se define como “Enseñar algo extra o de manera privada”. Aquí el término comienza a tener más sentido, hasta que se topa con la idiosincrasia latina en la que casi nulo sentido tiene contratar a alguien para que nos diga lo que ya sabemos que tenemos qué hacer.
Son precisamente estos dos conceptos los que vienen a mi mente ante la etapa de confinamiento que vivimos hoy en día, y es a raíz de pláticas con dos grandes amigos que me hicieron reflexionar sobre cómo vivir durante esta inevitable etapa de nuestra vida. Las dos frases que quedaron grabadas en mi memoria son “Estas vacaciones no te las volverá a dar nadie jamás”, y el otro me dijo “Para mí esto es una práctica sobre cómo será mi vida de jubilado”. Queda de manifiesto el gran optimismo con que ven la vida estos dos amigos y, partiendo de la premisa que uno es el reflejo de las cinco personas con quien más convive, ¡no me interesa tener amistades de otro tipo!
De ninguna manera mi intención es restarle importancia y seriedad al deber de modificar responsablemente nuestros hábitos de distancia e higiene, sobre todo por el respeto social que nos merecen todas aquellas personas que son presas del miedo o han perdido a seres queridos. Tampoco quiero escribir un artículo para “revista del corazón” recomendando aprender un nuevo idioma y bordado en punto de cruz. Lo que sí pretendo es que seas muy objetivo en todo aquello positivo con lo que cuentas en tu vida, y sacar el máximo provecho de ello.
Para una mente práctica, es sencillo discernir entre lo poco o mucho en la vida que realmente depende de ti, y todas aquellas cosas con las cuales no vale la pena sudar calenturas ajenas. Sin embargo, hay personas que necesitan un poco más de instrucción y estructura. Por fortuna esta situación de confinamiento nos da mucho tiempo libre para sentarnos con papel y pluma, escribir lo bueno y lo malo, y enfocarnos en aquello que queremos desarrollar. Partiendo también de las máximas “Lo que midas, crecerá; y, En lo que te enfoques, se expandirá”.
Vuelve esto a mi mente sobre todo porque al igual que muchos de ustedes, jamás me imaginé estar teniendo la necesidad de escribir sobre este tema a más de tres meses de registrado el primer caso de la pandemia en nuestro país. Mi deseo es entonces que este COVID-19 y toda la situación en torno, se convierta en tu más importante coach de vida. Que aunque suene a un “lugar común”, crees tu realidad a partir de tus fortalezas y todo lo positivo que te rodea. Y que evites las noticias amarillistas así como las amistades que te roben energía, porque simplemente no estamos para desperdiciar nuestro tiempo escuchando quejas, más cuando tenemos la responsabilidad de ser ejemplo de quienes nos rodean.
Y sí, estoy de acuerdo contigo: Un coach a veces puede parecernos un gasto innecesario. Solo piensa que éste coach que la vida ha puesto en tu camino, por esta ocasión no es opcional.


Roberto Rojo Alvarez
Agregado Cultural de Culiacán en Los Cabos

miércoles, 30 de enero de 2019

ADOLESCENCIA POLÍTICA


            Tenía yo escasos quince años. Edad de rebeldía y también de mucha curiosidad. En efecto, la relación con mi padre estaba muy desgastada por ciertas medidas que él con toda buena intención tomaba hacia mi persona con el propósito de tratar de minimizar los efectos nocivos de mi entonces complicado carácter. Sus medidas fueron creando en mí poco a poco un hartazgo hasta que llegó el día en que, como buen latino, tomé la decisión radical de abandonar mi hogar.
            Estuve un par de noches en casa de distintos amigos, hasta que la tercera noche encontré a un amigo cuyo padre me ofreció trabajo y posada. Mi vida cambió radicalmente de la noche a la mañana. Comencé a trabajar en un taller de torno, donde me especialicé en reparar las pistolas de aire que se utilizan para quitar y poner tuercas en las vulcanizadoras. Mis clientes, sobra decirlo, eran algo distinto a los señores con quienes departía semanas atrás junto con mi padre en el club de tenis. Aprendí mucho, me lastimé las manos, y supe lo que es desde abajo ganarse el sustento. Como salí de mi casa con muy pocas pertenencias, con mi primer sueldo me compré un par de zapatos que tiempo después me autografió el maestro Saúl Hernández del grupo Caifanes. Ese es el mejor recuerdo que conservo de la decisión radical de cambio de régimen en mi vida, poco antes de hacer las paces con mi padre y volver a mi anterior mundo fifí.
            Precisamente esto es lo que creo que nos sucedió a los mexicanos en las pasadas elecciones. En nuestra inmadurez política y adolescencia democrática, optamos (me incluyo por mera solidaridad) por elegir a un dirigente que nos diera exactamente lo contrario a lo que estuvimos recibiendo por décadas. Nos dio por ignorar cualquier avance existente a causa de lo ofendidos que nos sentimos por el descaro con que manejaron la obra pública y el desdén con que respondían cada vez que la prensa sacó a la luz una tropelía tras otra, siempre protagonizadas por personajes afines a su grupo de poder.
            Este muy comprensible hartazgo social nos llevó a abandonar el sistema de manera radical e irracional. Nos justificamos con un desinformado “no podemos estar peor” sin tomarnos la molestia de voltear a ver a la inmensa mayoría de los países al sur de nuestra frontera. Sin pensar que de la misma forma ha procedido AMLO en el caso de las “Ligas” de René Bejarano cuando era del PRD, y en el caso Rebsamen de Claudia Sheinbaum ya como MORENA, por mencionar algunos. Escuchamos que muchos AMLOvers nos tildan de pesimista cuando vemos a nuestros hermanos venezolanos como un espejo de cómo podríamos llegar a estar, y aunque sería irresponsable transpolar a la Venezuela de hace veinte años con el México actual, a mí en lo personal no me queda la menor duda de que lo van a intentar. ¿Qué cosa? Perpetrarse en el poder con un sistema dictatorial disfrazado de democracia.
            Intento de todas formas darle el beneficio de la duda, sin embargo a dos meses del inicio de su mandato solo veo señales negativas y errores garrafales que denotan un desconocimiento o desinterés respecto al mundo y el sistema en el que para bien o para mal estamos viviendo en esta época.
Como bien me dijo un amigo hace algunos años: “La Autoridad (o el Sistema) y los de a pie, son como la piedra y el huevo. Si se pelean, importa poco quién tiene la razón. Siempre se rompe el huevo.”
La política es negociación. Para mí era preferible seguir negociando el avance dentro del sistema anterior, para ir acortando las brechas de desigualdad combatiendo la corrupción y la impunidad. Simplemente no podemos negar que hay avance. Hace treinta años era impensable suponer a un personaje poderoso en prisión. Hoy los hay a pasto, ex gobernadores y ex funcionarios, mas todos los que están prófugos de la justicia.
Volviendo a mi historia personal. En su momento entendí que la mejor opción habría sido desde el principio negociar con mi padre términos más justos para ambos, en vez de exponerme a una vida incierta cuyo camino habría sido sin duda mucho más escabroso. Por esta y muchas más razones, yo no voté ni votaría jamás por un demagogo retrógrada y autoritario recalcitrante como AMLO. Comprendo que nuestra Democracia está en camino a la madurez, y aunque nos desesperemos, vamos (o íbamos) avanzando. Ahorita ellos mandan, sin embargo en un futuro, nosotros, el dêmos, seremos la autoridad… y volverá la historia de la piedra y el huevo.