martes, 17 de febrero de 2015

TERTULIA Y SOBREMESA, 17 de febrero de 2015

            Hace poco más de diez años me vi en la tediosa necesidad de leer un libro que la sola idea me provocaba una pereza inconmensurable, y eso tratándose de mi persona no es poco decir: “El Código Da Vinci”. Lo leí por dos razones: la primera es que me encargaron un breve análisis de una revista para la cual escribía, y la segunda es que ya contaba con el libro gracias a que me fue obsequiado por una amiga.
            Como lo pronostiqué en ese momento, el ávido lector de nada se perdía y pronto se haría una película. Como es obvio en un país con tan pocos lectores, tuve reclamos de personas que quizás era el único libro que habían leído en su vida y a quienes les había parecido una obra magistral. No obstante fue un libro malo pero entretenido, y el trabajo actoral de la película también resultó bastante palomero.
            Me pasa hoy algo muy parecido respecto a la obra “50 Shades of Grey” de la escritora británica E.L. James. Desde su inicio leí críticas (de escritores que sí leen lo suficiente) en lo absoluto favorables sobre esta historia con pretensiones eróticas que al parecer lo único que hace es consentir la sumisión y maltrato a una jovencita inocente por parte de un magnate joven y bien parecido. La diferencia hoy es que nadie me hará leer el libro o ver la película, lo cual me inhabilita para emitir juicio de la obra, pero cuento con entera libertad para decirles por qué no iré al cine a ver el tan sonado “fenómeno mundial”.
            La primera razón es que no tengo quién me cuide a mis hijos y eso resulta un pretexto perfecto para decirle que no a mi esposa cuando recuerde aquella vez que fuimos juntos al cine y salieron los avances de la película que, tan pronto terminaron, con su hermosa voz de locutora me susurró al oído: Hay qué ir a verla.
            La segunda razón es que en algún momento de mi vida en que quise saber en realidad el significado del amor verdadero en comparación con el erotismo y el sexo mismo, leí el libro “La Llama Doble” de Octavio Paz y esta obra me dejó incapacitado para digerir “comida rápida” para el alma. O sea, no tolero ver o leer estupideces.
            La tercera es que desde hace muchos años soy un declarado feminista que está totalmente en contra de cualquier acción que denigre o violente a la mujer sólo por su condición de género. Entonces, entrar a una sala de cine a ver cómo maltratan y sodomizan a una tonta jovencita deslumbrada y que además el Director Sam Taylor-Johnson me lo quiera disfrazar de erotismo, como que no se me antoja tanto.
La cuarta es que soy oriundo de una tierra en la que el maltrato consentido por parte de la mujer, para vergüenza mía, es pan de todos los días. Bien sabemos que esta historia en la vida real terminaría con la muchacha en una Casa Hogar o en un Albergue en el mejor de los casos, o muerta a la orilla de un camino en el peor. Por lo cual ver esa película o leer ese libro sería una ofensa a mis principios y a mi intelecto, que de por sí no es mucho.
Para fortuna mía, un grupo de amigas ya invitó a mi esposa al cine a ver el churrazo, y así en plan de mitote y tener qué platicar con la raza cuando salga el tema, con lo que ella me platique, con eso tengo… Sólo espero que no me llegue muy alebrestada del cine porque con estos 30 kilitos arriba se me hace que no le doy batalla...

Roberto Rojo Alvarez

Agregado Cultural de Culiacán en Los Cabos

jueves, 12 de febrero de 2015

TERTULIA Y SOBREMESA, 12 de febrero de 2015

            Me levanto con la novedad (y obviedad) de que los Estados Unidos de América, hoy al mando de Barak Obama, le declaran la guerra al Estado Islámico. Esta especie de insurgencia que pretende ser un Califato cuyo objetivo es tener el control absoluto de la antigua Palestina y reclamar la autoridad religiosa de todo el mundo musulmán.
            Si tan sólo tuvieran unos lindos arbolitos con iluminación artística de tecnología LED instalados por doquier…
            Qué trabajo me cuesta creer que un estado sin estructuras institucionales bien conformadas sea capaz de manejar a un ejército local de 30 mil personas, y uno externo de 100 mil combatientes de 90 países distintos. La logística y el abastecimiento armamentista para tales cifras requiere forzosamente del apoyo externo de grandes naciones.
            Si tan sólo tuvieran unos lindos arbolitos con iluminación artística de tecnología LED instalados por doquier…
            Imposible entender cómo un grupo de insurgentes pueda administrar ingresos por más de dos millones de dólares diarios, derivados de distintos giros tales como: petróleo robado, tráfico de órganos, secuestro, extorsión y cobro de impuestos, sin contar con una estructura organizacional semejante a la de una nación, a la que en ocasiones le puede tomar siglos desarrollar.
            Si tan sólo tuvieran unos lindos arbolitos con iluminación artística de tecnología LED instalados por doquier…
            Me resulta también por demás sospechoso que algunos países europeos aliados a los Estados Unidos estén en estos momentos beneficiándose de los bajos precios del petróleo, además de estar comprando crudo robado al mencionado Estado Islámico. Habrá que voltear a ver quienes son las naciones beneficiadas de este río revuelto.
            Si tan sólo tuvieran unos lindos arbolitos con iluminación artística de tecnología LED instalados por doquier…
            Recuerdo también que el Estado Islámico es una derivación de Al-Qaeda, y que su reciente ruptura con este grupo terrorista no es más que una cortina de humo, pero sus objetivos son llevar a otro nivel a esa organización, que siempre estuvo al servicio de los sistemas de inteligencia ingleses, estadounidenses e israelíes.
            Si tan sólo tuvieran unos lindos arbolitos con iluminación artística de tecnología LED instalados por doquier…
            O, ¿será que lo único que quieren es fabricar un “nido del avispón” entre Irán e Israel para mantener protegido al Estado judío en caso de una próxima guerra de otras dimensiones?
            Si tan sólo tuvieran unos lindos arbolitos con iluminación artística de tecnología LED instalados por doquier… el mundo sería otro. (Véase http://proyecto3.mx/2014/12/alcalde-iluminati/)
            ¡Dios nos agarre confesados!... o al menos, cerquita de un arbolito LED.

Roberto Rojo Alvarez

Agregado Cultural de Culiacán en Los Cabos

miércoles, 28 de enero de 2015

TERTULIA Y SOBREMESA, 28 de enero de 2015

            Primer Acto. “Mi reino por un caballo”. Fue la última frase que dijo en vida el rey Ricardo Tercero de Inglaterra en la obra de teatro de William Shakespeare titulada “The Life and Death of King Richard III”, que después de haber conspirado en contra de su hermano Jorge de Clarence, quien lo precedía como heredero al trono, y de haber asesinado a todos los que se interpusieron en su camino, logró su cometido de garantizarse de manera activa la posesión de la corona inglesa, para luego ser batido en combate a manos del conde de Richmond.
Segundo Acto. “Solo hay una regla: cazar o ser cazado”. Es una de las frases emblematicas del sagaz congresista estadounidense Francis Underwood en la serie televisiva “House of Cards” del escritor Beau Willimon estrenada por el famoso servicio de streaming. Este líder de la mayoría en el congreso, tras haber ganado las elecciones presidenciales que llevaran al poder al Demócrata Garret Walker, es informado de la negativa por otorgarle la Secretaría de Estado presuntamente prometida por el entonces ya encumbrado presidente de los Estados Unidos de América. A partir de este hecho, Frank y su esposa Claire planean una siniestra estrategia para llegar a la cima del poder derribando sin escrúpulos todos los obstáculos que se presentan en su camino.
Tercer Acto. “Me suena excelente”. Fue la contestación que dio al periodista Jorge Ramos el Coordinador Parlamentario y ex Gobernador de Sonora cuando le preguntó cómo le sonaba el apodo Presidente Beltrones, en la comedia satírica de nombre Política Mexicana escrita por el ignorante e inerte pueblo de México. En esta variación libre del cuento de fixión en cuestión, el hombre más poderoso del país calculó que su imagen pública no le alcanzaba para dicho cometido, entonces ideó la manera de encumbrar a un pequeño títere de lindo aspecto, cuya esposa en turno no le era funcional. Acto seguido se encargó del asuntito y suplió a su pareja por la videoblogger del momento, la famosa Gaviota. Tras algunos ajustes de cuentas, como en la obra Ricardo III, y después de haber invertido millones de pesos en su imagen, llega a la Presidencia de la República el Lic. Enrique Peña Nieto. Un par de años después, con sendos problemas de ingobernabilidad y aniquilantes escándalos de Conflicto de Intereses, como en House of Cards, se presagia su inminente caída. Es entonces que el hombre tras bambalinas, quien ha demostrado la última década ser el que tiene en sus manos los hilos de conducción del país, tras el acuerdo en lo oscurito con Diputados y Senadores, llega a la Presidencia de México.
De la primera historia conocemos el desenlace: la corona inglesa sigue siendo quien conduce hasta el momento los destinos del mundo occidental. De la segunda, a partir del 27 de febrero veremos por Netflix su emocionante desenlace. La tercera es en cambio más incierta, por lo cual recomiendo no dejarse distraer por las revueltas y en ningún momento perder de vista los movimientos del Diputado Manlio Fabio Beltrones Rivera, que es sin duda nuestro Frank Underwood.

Roberto Rojo Alvarez

Agregado cultural de Culiacán en Los Cabos

miércoles, 21 de enero de 2015

TERTULIA Y SOBREMESA, 21 de enero de 2015

Pregunto, ¿queremos, o no queremos Tlatoani?
Hace algunos meses decidí escribir sobre los 43 "estudiantes" desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa hasta que el tema hubiera concluido de una u otra manera. No tardé mucho tiempo en darme cuenta de que este conflicto será financiado y extendido hasta las elecciones del 2018.
Semanas después vino el tema de la Casa Blanca con su desastroso manejo de crisis, precedido por la cancelación del contrato de la obra del tren rápido a Querétaro, que no hizo sino confirmar las sospechas periodísticas sobre la inmoral sociedad existente entre el Grupo Higa y la cabeza actual del grupo Atlacomulco.
Son sin duda estos dos temas los principales problemas que ha enfrentado el Presidente de la República en su breve mandato, y platicando con mi oráculo político personal, en su momento le comenté: El problema de Ayotzinapa nada le hará al Presidente. Todas las líneas de investigación vinculan a las huestes del PRD y evidentemente está financiado por intereses comunes a quienes le apuestan a una caída del sistema. Pero el tema de la Casa Blanca y también la de Malinalco, esos sí que en una democracia madura y a la vista de todo el mundo pueden llegar a tumbar al grupo en el poder.
Sería muy ingenuo de mi parte pensar que un presidente priísta ignore los mecanismos para sofocar una crisis como la de los estudiantes desaparecidos, sin embargo el tema de la relación entre Enrique Peña Nieto y el empresario Juan Alberto Hinojosa Cantú es algo que solamente con una investigación privada pudiera llegar a término, obviamente desastroso para el señor presidente.
Lo cual me lleva a pensar, ¿estará el Gobierno Federal aprovechando el problema de Ayotzinapa como cortina de humo para el caso de la Casa Blanca? ¿Estará AMLO ayudando "sin querer queriendo" a EPN?
Entonces, les sugiero dos opciones muy radicales, comentándoles de antemano que cualquiera de las dos me daría más tranquilidad que seguir en estas aguas mansas y grises por las cuales navegamos:
Opción 1: Volvemos a la figura del Presidente todopoderoso, dejamos que viva donde se le venga en gana a pesar de que esté usando nuestro dinero para tales fines, y avalamos que a toda esa bola de revoltosos los ponga en paz a punta de bala.
Opción 2: Maduramos, exigimos una investigación por la Casa Blanca y todas las propiedades que se acumulen alrededor de la figura de EPN, no quitamos el dedo del renglón, sometemos a juicio al Presidente, y convocamos a una nueva elección sin precedentes donde por fuerza todos nos iríamos con mucho mayor cuidado.
Vuelvo a preguntar, ¿queremos, o ya no queremos Tlatoani?

Roberto Rojo Alvarez

Agregado cultural de Culiacán en Los Cabos

jueves, 15 de enero de 2015

TERTULIA Y SOBREMESA, 15 de enero de 2015

            Los sábados siempre fueron muy especiales para mí. Y no precisamente por mi innegable ascendencia judío sefardí, si no porque era el día en que pasaba más tiempo con mi difunto señor padre.
            Como la función sabatina de box que veíamos casi siempre juntos comenzaba muy tarde y a él poca gracia le hacía vernos en la cama después de las 6 de la madrugada, lo que hacíamos juntos durante toda la mañana era trabajar. Lo cual es un decir porque prácticamente yo me limitaba a acompañarlo en sus pendientes y hacer preguntas indescifrables durante toda la jornada. Una de las diligencias que hacíamos era pasar por un expendio de periódicos y revistas para surtir un pequeño local ubicado en el aeropuerto y denominado el “Tanichi”, que en el dialecto mayo yoreme significa “tiendita”.
            Todavía tengo muy grabada una imagen que en aquellos años me resultó por demás perturbadora. Era la portada de una historieta de nombre “Sensacional de Traileros” en cuya pasta frontal estaba el dibujo de una voluptuosa mujer a punto de ser ultrajada por un apuesto chofer, con sus vestidos presuntamente abiertos en forma violenta y en cuya delicada mano portaba un rosario católico… El Santo Rosario.
            En una edad en la que todavía estudiaba en colegio de monjas, esa historieta que me quitó el aliento me parecía el peor sacrilegio del mundo. A la distancia, creo que su portada solamente tenía el claro objetivo de enfadar a las “buenas conciencias” y vender mas de la cuenta. Lo mismo que como muchas otras publicaciones hace hoy en día el semanario francés Charlie Hebdo.
            Me ha sorprendido gratamente la desproporcionada reacción ante un hecho tan deleznable como lo es la violencia con que mataron e hirieron a miembros de este semanario y de la policía francesa. Y me sorprende por dos razones. La primera es que estamos en un nivel de desarrollo en el que la mayor parte del mundo civilizado ve la libertad de expresión como algo intocable, a pesar de tratarse de una publicación de pésimo gusto como lo es Charlie Hebdo. La segunda es la contundencia con que han reaccionado las élites religiosas del mundo, que esta vez de una forma decidida le están dando a entender a los radicales musulmanes que, o dejan de interpretar el Corán con esa mala traducción en lo referente a la Guerra Santa, o será el mundo entero contra ellos.
En algún lugar del mundo supongo quizás estará un gordo con un puro en la boca saboreándose este eventual incidente, teniendo un pretexto más para batir sus piezas. O bien, realmente existen desquiciados con enorme poder económico que encuentran un goce al gastar su dinero creando el terror en pos de los ideales de Mahoma.
¿Cuál de las dos estúpidas historias resultará ser la cierta?

Roberto Rojo Alvarez

Agregado cultural de Culiacán en Los Cabos

jueves, 18 de septiembre de 2014

TERTULIA Y SOBREMESA, 16 de septiembre de 2014

     Todavía puedo sentir los remanentes de los vientos que esta noche peinaron la península de Baja California Sur. Vientos frescos que a penas mitigan un poco el sofocante clima que deja a su paso el huracán Odile. Y en el ambiente se puede respirar el aliento de todas esas caras largas de quienes a sus espaldas cargan con la pena de saber parte de su patrimonio literalmente perdido.
     Nunca había presenciado un fenómeno natural de tal magnitud. No hay preparación posible suficiente para que un desastre de estas magnitudes no se lleve un trozo de ti. Todas las calles y los caminos se interrumpen intermitentemente por árboles, postes, cables y pedazos de pavimento que no existen más. Y las tiendas de conveniencia son vaciadas por personas que a su paso ven la natural oportunidad de aumentar sus posibilidades de subsistir con el mínimo de carencias posibles.
     Personas que tienen viviendo más de quince años en el puerto afirman que jamás habían presenciado un huracán con esta capacidad de destrucción. Y cuentan cómo en la década pasada tuvieron qué esperar hasta una semana para que se restablecieran los sistemas de comunicación y los servicios de electricidad y agua potable. Todo se complica si además la comunicación por tierra al puerto de La Paz está interrumpida, cosa que todavía ignoro debido a que incluso la única estación de radio de Los Cabos tiene su antena destruida y sólo puedo enterarme de lo que mis sentidos pueden percibir.
     Puedo adivinar que pasarán dos o tres días en que Los Cabos será noticia nacional, siempre y cuándo no venga otro tema mediático más lucrativo qué explotar. Declararán con toda justicia al estado como Zona de Desastre, llegará ayuda por parte del Ejército Nacional y la Marina, quienes eventualmente se verán obligados a resguardar supermercados y gasolineras para evitar el vandalismo y asegurarse de que ambulancias y patrullas puedan seguir operando.
     Pero estamos en Los Cabos, un paraíso turístico que difícilmente se verá abatido por una catástrofe natural. Existen fortísimos intereses políticos y económicos que dirigirán inmensos esfuerzos para que todo esté de pie en breve, además de una fuerza laboral y un ánimo empresarial que en pocos sitios se puede atestiguar.
     Escribo esta reseña al mediodía del lunes 15 de septiembre e ignoro cuánto tiempo pasará antes de poder enviarla a la redacción del periódico. Aunque confío en que vivimos otro momento tecnológico y que todo se restablecerá más pronto de lo que la memoria colectiva local pueda suponer.
     Sea pues éste el breve testimonio que puedo dar tras haber recorrido escasos tres mil metros dentro de un corredor turístico de más de cincuenta kilómetros lineales de costa y una población de trescientos mil habitantes. Sirvan mis letras para enterar a la distancia, y mis manos para ayudar al prójimo dentro de las próximas dos semanas en las que adivino este paraíso volverá a ser la envidia del resto del país.

Roberto Rojo Alvarez
Agregado cultural de Culiacán en Los Cabos

miércoles, 3 de septiembre de 2014

DEBER CUMPLIDO

Hace diez años ya...
La vida te pone en disyuntivas en las que te va la vida misma y te obligan a explorar espacios personales y espirituales insospechados. Diez años atrás tomé la decisión más reconfortante de mi vida: Dejar de lado mis planes, mis sueños y mi vocación artística para regresar a mi tierra y apoyar a mi familia en la que sin duda ha sido la época más difícil por la que hemos pasado, la enfermedad y muerte de mi señor padre.
Fue una decisión en lo personal tremendamente dolorosa, pero no era momento de ser víctima sino apoyo, y jamás tuve dudas de que con gusto lo dejaría todo por regresar a mi familia una parte de lo mucho que yo he recibido.
Diez años de mucho aprendizaje, intermitentes equivocaciones, algunos tropezones y los correspondientes tragos amargos que la vida nos depara. También diez años de valiosos logros, amistades invaluables, recuerdos atesorables, una esposa que no me volvería a conseguir en diez vidas, y a la fecha tres milagros en forma de hijos que son el mayor motor que pueda existir.
Todo esto sucedio dentro de esos providenciales diez años en que renuncié a mi vida para intentar al menos resanar un poco del vacío que dejó un gran hombre que pasó por este mundo dejando una huella indeleble y que a la fecha seguimos extrañando como el primer día.
A él, es hora de decirle: Papá, con todos mis errores he tratado de cumplir con tu encomienda y a la distancia intentaré seguirlo haciendo, pero es hora de dejar de vivir una especie de continuación de tu vida para volver a vivir mis propios sueños. Ten la confianza de que voy muy bien armado, y además te conseguí una nuera para mi compañera de vida que te hubiera vuelto loco de hermosa y encantadora. Mi mamá y mis hermanas siempre me tendrán muy cerca y al pendiente, eso no tengo ni qué mencionártelo. Por último, te agradezco infinitamente la confianza que depositaste en mí, y no sabes el orgullo que me da haber sido de alguna manera tu sucesor.
Ya cumplí, ahora échame tu bendición que de lo demás me encargo yo.