miércoles, 3 de septiembre de 2014

DEBER CUMPLIDO

Hace diez años ya...
La vida te pone en disyuntivas en las que te va la vida misma y te obligan a explorar espacios personales y espirituales insospechados. Diez años atrás tomé la decisión más reconfortante de mi vida: Dejar de lado mis planes, mis sueños y mi vocación artística para regresar a mi tierra y apoyar a mi familia en la que sin duda ha sido la época más difícil por la que hemos pasado, la enfermedad y muerte de mi señor padre.
Fue una decisión en lo personal tremendamente dolorosa, pero no era momento de ser víctima sino apoyo, y jamás tuve dudas de que con gusto lo dejaría todo por regresar a mi familia una parte de lo mucho que yo he recibido.
Diez años de mucho aprendizaje, intermitentes equivocaciones, algunos tropezones y los correspondientes tragos amargos que la vida nos depara. También diez años de valiosos logros, amistades invaluables, recuerdos atesorables, una esposa que no me volvería a conseguir en diez vidas, y a la fecha tres milagros en forma de hijos que son el mayor motor que pueda existir.
Todo esto sucedio dentro de esos providenciales diez años en que renuncié a mi vida para intentar al menos resanar un poco del vacío que dejó un gran hombre que pasó por este mundo dejando una huella indeleble y que a la fecha seguimos extrañando como el primer día.
A él, es hora de decirle: Papá, con todos mis errores he tratado de cumplir con tu encomienda y a la distancia intentaré seguirlo haciendo, pero es hora de dejar de vivir una especie de continuación de tu vida para volver a vivir mis propios sueños. Ten la confianza de que voy muy bien armado, y además te conseguí una nuera para mi compañera de vida que te hubiera vuelto loco de hermosa y encantadora. Mi mamá y mis hermanas siempre me tendrán muy cerca y al pendiente, eso no tengo ni qué mencionártelo. Por último, te agradezco infinitamente la confianza que depositaste en mí, y no sabes el orgullo que me da haber sido de alguna manera tu sucesor.
Ya cumplí, ahora échame tu bendición que de lo demás me encargo yo.

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