lunes, 28 de octubre de 2019

ISMAEL MANDA


“ISMAEL MANDA”
(Duque de Macuspana)


Transcurría con normalidad un día cualquiera del mes de septiembre de 2019 en la capital del país, con la ausencia de sol propia del mes y la ausencia de claridad propia del gobierno en turno.
En Palacio Nacional, concluían las tres horas diarias que el Presidente dedica a trabajar en su programa de entretenimiento mediático denominado “La Mañanera”, para después disponerse como casi todos los días a convertir un vuelo comercial en Blanco Humano, mientras se dirige a recibir loas a algún punto a modo dentro de su República Amorosa.
Aquel día, una inesperada interrupción lo forzó a modificar su tranquila rutina diaria.

-       SECRETARIA: Licenciado, está aquí el Secretario y quiere verlo.
-       ANDRÉS: ¿Es urgente? Estoy comiendo mi cocol.
-       SECRETARIA: Sí, Licenciado. Me comenta que es muy urgente, y trae los ojos más saltones que de costumbre.
-       ANDRÉS: Está bien. Hazlo pasar.

Se abre y cierra una puerta del Palacio Nacional por cuyo alféizar pasa un hombre compungido y trescientos gramos de gel para el cabello sobre él.

-       ANDRÉS: Compañero, dime ¿qué te trae por aquí con tanta urgencia?
-       MARCELO: Acabo de recibir una llamada de nuestro vecino del norte. Las encuestas no lo favorecen, y me está dando una orden que nos puede meter en serios problemas.
-       ANDRÉS: ¿De qué se trata?
-       MARCELO: Quiere que detengamos y extraditemos a Ovidito y Archivaldito.
-       ANDRÉS: ¡En la torre!
-       MARCELO: Así es.
-       ANDRÉS: Magínate…

El Presidente se siente totalmente acorralado. No tiene alternativa. Después de rebotar algunos pros y muchos contras con su Secretario de Relaciones Exteriores, toma el auricular mientras frota sus canas con la otra mano…

-       ANDRÉS: Secretaria, comuníqueme por favor a El Salado, Sinaloa.
-       SECRETARIA: Con gusto, Licenciado.

Después de una tensa pausa en la oficina presidencial…

-       ANDRÉS: Don Ismael, ¿Cómo le va?
-       ISMAEL: Todo bien, Andrés. ¿Qué sucede?
-       ANDRÉS: Pues aquí, algo preocupado. Llamó Trun, y nos está pidiendo que vayamos tras los muchachos de Joaquín.
-       ISMAEL: No entiendo. Todo está marchando conforme a lo acordado.
-       ANDRÉS: Lo sé. Y él sabe también sobre nuestra sofisticada estrategia de “Abrazos, no balazos”. Pero ya ve que el güero no tiene integridat, y como de plano su campaña no levanta ni con Viagra, una vez más nos está queriendo agarrar de su puerquito.
-       ISMAEL: Dígame algo, Andrés. ¿Me está llamando para informarme que se rompe nuestro trato? ¿O quiere que le ayude a elaborar una estrategia para zafarse de Donald?
-       ANDRÉS: ¿Cómo cree, Don Ismael? Por supuesto que quiero quitarme a ese gordo de encima.
-       ISMAEL: Muy bien, Andrés. Siendo así, no se preocupe. Déjeme le digo qué es lo que vamos a hacer el próximo 17 de Octubre…

miércoles, 30 de enero de 2019

ADOLESCENCIA POLÍTICA


            Tenía yo escasos quince años. Edad de rebeldía y también de mucha curiosidad. En efecto, la relación con mi padre estaba muy desgastada por ciertas medidas que él con toda buena intención tomaba hacia mi persona con el propósito de tratar de minimizar los efectos nocivos de mi entonces complicado carácter. Sus medidas fueron creando en mí poco a poco un hartazgo hasta que llegó el día en que, como buen latino, tomé la decisión radical de abandonar mi hogar.
            Estuve un par de noches en casa de distintos amigos, hasta que la tercera noche encontré a un amigo cuyo padre me ofreció trabajo y posada. Mi vida cambió radicalmente de la noche a la mañana. Comencé a trabajar en un taller de torno, donde me especialicé en reparar las pistolas de aire que se utilizan para quitar y poner tuercas en las vulcanizadoras. Mis clientes, sobra decirlo, eran algo distinto a los señores con quienes departía semanas atrás junto con mi padre en el club de tenis. Aprendí mucho, me lastimé las manos, y supe lo que es desde abajo ganarse el sustento. Como salí de mi casa con muy pocas pertenencias, con mi primer sueldo me compré un par de zapatos que tiempo después me autografió el maestro Saúl Hernández del grupo Caifanes. Ese es el mejor recuerdo que conservo de la decisión radical de cambio de régimen en mi vida, poco antes de hacer las paces con mi padre y volver a mi anterior mundo fifí.
            Precisamente esto es lo que creo que nos sucedió a los mexicanos en las pasadas elecciones. En nuestra inmadurez política y adolescencia democrática, optamos (me incluyo por mera solidaridad) por elegir a un dirigente que nos diera exactamente lo contrario a lo que estuvimos recibiendo por décadas. Nos dio por ignorar cualquier avance existente a causa de lo ofendidos que nos sentimos por el descaro con que manejaron la obra pública y el desdén con que respondían cada vez que la prensa sacó a la luz una tropelía tras otra, siempre protagonizadas por personajes afines a su grupo de poder.
            Este muy comprensible hartazgo social nos llevó a abandonar el sistema de manera radical e irracional. Nos justificamos con un desinformado “no podemos estar peor” sin tomarnos la molestia de voltear a ver a la inmensa mayoría de los países al sur de nuestra frontera. Sin pensar que de la misma forma ha procedido AMLO en el caso de las “Ligas” de René Bejarano cuando era del PRD, y en el caso Rebsamen de Claudia Sheinbaum ya como MORENA, por mencionar algunos. Escuchamos que muchos AMLOvers nos tildan de pesimista cuando vemos a nuestros hermanos venezolanos como un espejo de cómo podríamos llegar a estar, y aunque sería irresponsable transpolar a la Venezuela de hace veinte años con el México actual, a mí en lo personal no me queda la menor duda de que lo van a intentar. ¿Qué cosa? Perpetrarse en el poder con un sistema dictatorial disfrazado de democracia.
            Intento de todas formas darle el beneficio de la duda, sin embargo a dos meses del inicio de su mandato solo veo señales negativas y errores garrafales que denotan un desconocimiento o desinterés respecto al mundo y el sistema en el que para bien o para mal estamos viviendo en esta época.
Como bien me dijo un amigo hace algunos años: “La Autoridad (o el Sistema) y los de a pie, son como la piedra y el huevo. Si se pelean, importa poco quién tiene la razón. Siempre se rompe el huevo.”
La política es negociación. Para mí era preferible seguir negociando el avance dentro del sistema anterior, para ir acortando las brechas de desigualdad combatiendo la corrupción y la impunidad. Simplemente no podemos negar que hay avance. Hace treinta años era impensable suponer a un personaje poderoso en prisión. Hoy los hay a pasto, ex gobernadores y ex funcionarios, mas todos los que están prófugos de la justicia.
Volviendo a mi historia personal. En su momento entendí que la mejor opción habría sido desde el principio negociar con mi padre términos más justos para ambos, en vez de exponerme a una vida incierta cuyo camino habría sido sin duda mucho más escabroso. Por esta y muchas más razones, yo no voté ni votaría jamás por un demagogo retrógrada y autoritario recalcitrante como AMLO. Comprendo que nuestra Democracia está en camino a la madurez, y aunque nos desesperemos, vamos (o íbamos) avanzando. Ahorita ellos mandan, sin embargo en un futuro, nosotros, el dêmos, seremos la autoridad… y volverá la historia de la piedra y el huevo.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Los Cabos: Noticias desde el Paraíso

Los sueños son parte esencial de nuestra especie. Y dentro de los soñadores, en definitiva, creo que ocupo uno de los sitios más altos en el ranking mundial.
Uno de los anhelos más recurrentes en la mayoría de mis semejantes es sin duda, la ilusión de algún día “sacarte la lotería”. En mi caso, como supongo en el de muchos otros, cada vez que iba al estanquillo a comprar un boleto me parecía la inversión más redituable del mundo, ya que en realidad compraba toda una semana de sueños guajiros. ¡Realmente una ganga!
Al día de hoy, sin haber sido jamás un “afortunado” ganador de dicho premio, soy ya un experto ficticio en inversiones: En mi imaginación he adquirido propiedades por todo el orbe, firmado fideicomisos para asegurar la riqueza de mi descendencia y cambiado de coche cada vez que hojeo una revista. ¡Todo un exitoso hombre de negocios!
Entre tantos sueños, siempre existió una pregunta recurrente: Si me sacara la lotería y pudiera elegir cualquier sitio del mundo en el cual quisiera vivir, ¿A dónde me iría? La respuesta durante muchos años fue contundente: San Diego, California.
"La vida me ha dado la oportunidad de conocer países en cuatro continentes. Algunos como visitante y otros como residente. Por lo cual consideraba tener el conocimiento suficiente para que mi decisión fuera clara y objetiva. San Diego es una ciudad en primer mundo, hermosa, no muy grande, con clima envidiable y una cercanía con México, que para mí, es un punto importante a considerar. Por tanto, mis planes eran claros al respecto y mi decisión (también ficticia) ya estaba tomada… Hasta que conocí Los Cabos".
Fue en la búsqueda del lugar idóneo para mi desarrollo y el de mi familia que vine a trabajar con un amigo y ese rincón del mundo resultó ser el maravilloso paraíso de Los Cabos, Baja California Sur. El amor fue a primera vista. Esta magnífica tierra me ha dado los elementos necesarios para tener un crecimiento en muchos ámbitos y vivir pleno. Razones que han hecho se esfume el deseo de eventualmente emigrar hacia San Diego.
Los Cabos es un paraíso único con singularidades sorprendentes, de una belleza sólo imaginable en el arte cinematográfico. Su geografía escarpada, su flora desértica… Y cómo todos estos elementos confluyen en el mar, hacen de este sitio y esta región de México, un lugar mágico.
A esto debo agregar el enorme crecimiento, prosperidad y embellecimiento que este destino turístico sigue teniendo en hotelería, servicios y, sobre todo, en los bienes raíces.
¡He aquí el Premio mayor! Una propiedad, como un cachito de lotería. O, si se puede, toda la serie: Un pedacito de los Cabos, ya sea para vivir, vacacionar o como inversión.
El mercado inmobiliario de los Cabos vive un franco crecimiento y auge, ofreciendo a manos llenas un sinfín de posibilidades, desde propiedades básicas, para vivir cómoda y dignamente, hasta enormes mansiones, rodeadas de hermosos y enormes jardines. Pero todas en este maravilloso paraíso.
El negocio de los bienes raíces tiene, como todo en la vida y en nuestros sueños, sus ciclos, y en una simple analogía con el hermoso mar que nos rodea, estamos en este momento comenzando una ola que cualquier surfista quisiera tomar, porque promete ser larga, tranquila y de muy buen tamaño.
Así que te invito a explorar la posibilidad de soñar en este maravilloso destino, de invertir en el lugar ideal. Sin temor a equivocarme te hará feliz, además, hará que tus números crezcan considerablemente.
La frecuencia de mis visitas a los estanquillos con el paso de los años ha disminuido. Asimismo, mi necesidad de soñar con el tan sobrevalorado premio mayor. Hoy vivo en mi sitio predilecto del mundo con el amor de mi vida y mis hijos. El resto, es disfrutar del paraíso y compartirte mis historias.

lunes, 13 de julio de 2015

TERTULIA Y SOBREMESA, 13 de julio de 2015

Debo admitir que aun en contra de las buenas conciencias tengo una especial admiración (no así idolatría) por un personaje de nombre Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alias “El Chapo”. Y lo llamo personaje porque no tengo la certeza de si en realidad sus historias y sus mitos sean producto de la necesidad de héroes en nuestro inconsciente colectivo, la fabricación de un enemigo público por medio de las versiones oficiales de nuestro gobierno, o las capacidades reales de una de las mentes más brillantes de nuestro tiempo.
El pasado jueves estuve departiendo unas cervezas con amigos de la infancia en un local comercial situado en la marina de Cabo San Lucas, cuando nos percatamos que ninguno de los 4 presentes tenía señal de celular ni datos móviles. En pocos minutos nos dimos cuenta que tampoco había servicio de telefonía fija o internet, motivo por el cual el establecimiento no tuvo capacidad para cobrarnos de manera electrónica. En ese momento pensé que habría sido algún problema nacional de telecomunicaciones y que al día siguiente se mencionaría en las noticias. No fue así, por lo cual indagué en los noticieros locales que de manera periférica mencionaron el problema que se habría presentado durante tres horas en algunas partes de Baja California Sur y Sinaloa. Como toda persona malpensada y medianamente informada oriunda de Culiacán, mis sospechas giraron en torno a la captura de algún capo importante, teniendo por experiencia el conocimiento de que de ese suceso los de a pié nos enteraríamos dos o tres días después.
Exactamente dos días después me entero de la fuga de El Chapo Guzmán del Penal de Máxima Seguridad del Altiplano en Almoloya, presuntamente por un túnel de un kilómetro y medio de largo. Dos opciones: O el Gobierno tuvo 48 horas para inventar la historia más inverosímil del mundo, o el Sr. Guzmán tiene una inteligencia superlativa.
Pero vamos dándole el beneficio de la duda a la asombrosa capacidad de acción del Chapo porque este artículo no es para criticar al gobierno sino para exaltar a sus posibles próceres.
A toro pasado es fácil suponer que el Chapo ya sabía que si algún día lo volvían a atrapar seguramente lo internarían en ese penal. Obvio. Cualquiera de nosotros lo sabe. Entonces el Chapo pudo haber comenzado a construir ese túnel hace muchos años, solo por si acaso. Conseguir los planos de construcción del penal, con la cantidad de recursos que él posee tampoco debe de ser tan complicado, y ya en la recta final solicitar por medio del IFAI la última licitación de cámaras de seguridad para dar con la empresa beneficiada debe de resultar aún más fácil. Porque pensar que ese túnel se comenzó a construir hace a penas unos meses y que sacaron de un lote cerca de 500 camiones con material sin que alguien se percatara, sería totalmente absurdo.
Exploremos otras opciones. Ahora me basaré en el mito de que los anteriores regímenes panistas soltaron al Chapo para tener control sobre un fuerte capo del narcotráfico durante su mandato, y que el Presidente Enrique Peña Nieto decidió intercambiar a ese capo por otro de nombre Rafael Caro Quintero, a quienes apresó y liberó respectivamente. Pero Don Caro, 28 años después, dio cuenta de un negocio totalmente globalizado en el que sus contactos no fueron suficientes. Acto seguido habla con el conducto entre gobierno y narcotráfico para decirle: Jefe, de plano sí necesitamos libre al Chapo.
Y así nos podemos ir suponiendo historias que engrandezcan al Sr. Guzmán o que ridiculicen más al Gobierno, porque también está la creencia de que el Chapo jamás fue apresado ni fugado, ni esta vez ni la anterior. Pero la verdad es que si esta humanidad hubiera ya terminado con la absurda era de las prohibiciones, Joaquín Guzmán sería uno de los CEOs más importantes del planeta. Y la verdad también es que solamente ellos conocen la verdad, y eso me da una envidia inconmensurable...


Roberto Rojo Alvarez
Agregado cultural de Culiacán en Los Cabos