En los comienzos de las voraces compañías aseguradoras, los
usuarios que querían timarlas incendiando su negocio para poder cobrar la
póliza y así realizar una remodelación o simplemente perder menos dinero ante
el fracaso económico del mismo, para no dejar rastro del origen del incendio
utilizaban a un gato lleno de brea al cual le prendían fuego y lo dejaban
correr libremente encendiendo así todos los rincones del establecimiento e
imposibilitando a los investigadores para conocer el origen del incidente.
Ignoro si de esta práctica se deriva la frase “aquí hay gato encerrado”, aunque
dicen que el gato finalmente siempre encontraba la manera de salir.
Actualmente las compañías aseguradoras son indispensables
para reducir riesgos tanto en negocios como en el patrimonio de particulares,
pero en el caso de los servicios médicos y específicamente en los Estados
Unidos de América encuentran su peor cara. Recomiendo ampliamente el documental
del gordo Michael Moore denominado Sicko donde
desenmascara la complicidad que existe entre los servicios públicos de salud,
los grandes laboratorios farmacéuticos y muchos congresistas (sobre todo republicanos) de aquella nación. Entre todos ellos conforman una maquinaria
perfectamente bien aceitada que está encaminada a que sus pólizas de seguro
sean en la gran mayoría de los casos simplemente incobrables. En pocas
palabras, pone de manifiesto la mezquinidad a la que puede llegar la medicina
alópata y su industria.
En las épocas en que el vecino país era gobernado por el
alborotado Sr. Bill Clinton, la primera dama quiso promover una Reforma de
Salud pero con todo y el poder que en ese entonces ostentaba, fue bloqueada por
el Partido Republicano manteniendo el statu
quo en beneficio de toda la red de complicidad envuelta en el tema. Hoy que
la señora Hilary Clinton vuelve a intentar promover esta reforma, ahora como
Secretaria de Estado, se encuentra con un partido Republicano absolutamente
obstruccionista, al mero estilo perredista en épocas de Felipe Calderón.
Hace escasos veinte días el gobierno estadounidense tenía
todo el dinero del mundo como para perpetrar un ataque a Siria, y el día de hoy
hay una parálisis gubernamental por falta de dinero. ¿Les suena absurdo?
¡Claro! Como tantas cosas absurdas que suceden alrededor de la manipulación del
dinero por los dueños del mismo. Pues gran parte de este circo convertido en un
golpe de estado disfrazado, como bien lo describió León Krauze, el pueblo
norteamericano se lo debe a su retrógrada Partido Republicano que al mero
estilo de AMLO, no acepta que su pueblo haya preferido la opción de Barak
Obama… y dos veces.
Espero que este gato pardo representado en la figura del
carismático presidente estadounidense también encuentre la manera de salir y
ahí de pasadita dejar bien chamuscado a uno que otro recalcitrante Republicano.
Roberto
Rojo Alvarez
(Agregado
Cultural de Culiacán… en Culiacán)
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