domingo, 6 de octubre de 2013

TERTULIA Y SOBREMESA, 6 de octubre de 2013

En los comienzos de las voraces compañías aseguradoras, los usuarios que querían timarlas incendiando su negocio para poder cobrar la póliza y así realizar una remodelación o simplemente perder menos dinero ante el fracaso económico del mismo, para no dejar rastro del origen del incendio utilizaban a un gato lleno de brea al cual le prendían fuego y lo dejaban correr libremente encendiendo así todos los rincones del establecimiento e imposibilitando a los investigadores para conocer el origen del incidente. Ignoro si de esta práctica se deriva la frase “aquí hay gato encerrado”, aunque dicen que el gato finalmente siempre encontraba la manera de salir.
Actualmente las compañías aseguradoras son indispensables para reducir riesgos tanto en negocios como en el patrimonio de particulares, pero en el caso de los servicios médicos y específicamente en los Estados Unidos de América encuentran su peor cara. Recomiendo ampliamente el documental del gordo Michael Moore denominado Sicko donde desenmascara la complicidad que existe entre los servicios públicos de salud, los grandes laboratorios farmacéuticos y muchos congresistas (sobre todo republicanos) de aquella nación. Entre todos ellos conforman una maquinaria perfectamente bien aceitada que está encaminada a que sus pólizas de seguro sean en la gran mayoría de los casos simplemente incobrables. En pocas palabras, pone de manifiesto la mezquinidad a la que puede llegar la medicina alópata y su industria.
En las épocas en que el vecino país era gobernado por el alborotado Sr. Bill Clinton, la primera dama quiso promover una Reforma de Salud pero con todo y el poder que en ese entonces ostentaba, fue bloqueada por el Partido Republicano manteniendo el statu quo en beneficio de toda la red de complicidad envuelta en el tema. Hoy que la señora Hilary Clinton vuelve a intentar promover esta reforma, ahora como Secretaria de Estado, se encuentra con un partido Republicano absolutamente obstruccionista, al mero estilo perredista en épocas de Felipe Calderón.
Hace escasos veinte días el gobierno estadounidense tenía todo el dinero del mundo como para perpetrar un ataque a Siria, y el día de hoy hay una parálisis gubernamental por falta de dinero. ¿Les suena absurdo? ¡Claro! Como tantas cosas absurdas que suceden alrededor de la manipulación del dinero por los dueños del mismo. Pues gran parte de este circo convertido en un golpe de estado disfrazado, como bien lo describió León Krauze, el pueblo norteamericano se lo debe a su retrógrada Partido Republicano que al mero estilo de AMLO, no acepta que su pueblo haya preferido la opción de Barak Obama… y dos veces.
Espero que este gato pardo representado en la figura del carismático presidente estadounidense también encuentre la manera de salir y ahí de pasadita dejar bien chamuscado a uno que otro recalcitrante Republicano.


Roberto Rojo Alvarez

(Agregado Cultural de Culiacán… en Culiacán)

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