A la CNTE en el Zócalo Capitalino le
pasó con el Ejército Mexicano lo que a la muchacha a quien invitó a bailar
Hipólito, asesino de Rosita Alvírez, en un baile que se celebraba justo cuando
él iba saliendo de la cárcel al término de su condena. Ante la invitación al
desalojo se vieron obligados a contestar: “¡Cómo chingados que no!”. Y es que
como recita el dicho popular, “el miedo no anda en burro”, o como dice mi amigo
Fernando Elenes, “el miedo es cabrón”.
Miedo no tanto a las agresiones
físicas, ya que de un muertito pide su limosna quien por debajo del agua está financiando
estas movilizaciones, sino al descontento social que provocaría dejar a los
capitalinos sin esa fiesta popular que año con año esperan cientos de miles de
personas. Así que el día de hoy habremos de ver la celebración del Grito en
toda su pompa y circunstancia, y mañana el desfile conmemorando los 100 años de
la existencia del Ejército Mexicano.
Pero, ¿me creerán que me da hueva
seguir hablando de la CNTE? Y lo peor es que de lo que les escribiré es
posiblemente más delicado por la sensibilidad del asunto. En la ciudad de
Culiacán existe una Orquesta Sinfónica con ciertos méritos a nivel nacional que
junto con todo el Instituto que la financia están en huelga. Resulta que al
parecer los músicos de esta orquesta no cuentan con las prestaciones de ley por
el desempeño de sus funciones, y ahí los tiene usted manifestándose en el ágora
que se encuentra entre el teatro y las oficinas del instituto. Es deprimente
ver a un cúmulo de artistas mexicanos y extranjeros en la penosa necesidad de
recurrir a un plantón para conseguir los derechos mínimos que un instituto
descentralizado del Gobierno del Estado tendría que estar moralmente obligado a
proporcionarles.
Desconozco el fondo del asunto ni hasta
dónde escale la responsabilidad de esta desagradable situación laboral, pero
les prometo que si me entero de más yo se los platico. Por lo pronto yo el
viernes pasado me quedé con las ganas de escuchar a la OSSLA en el Modular Inés
Arredondo. Pero esa… es otra historia.
Roberto Rojo Alvarez
(Agregado cultural de Culiacán… en Culiacán)
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