Buscando
inútilmente liberarme del yugo al que nos somete el IFE con sus anuncios tan
idiotas y del planteamiento cada vez más ofensivo de algún candidato a la
Alcaldía de Culiacán por tildarnos de ignorantes ante sus propuestas
irrealizables al tiempo que presume su insufrible voz de estúpido, me alejo un
poco de Sinaloa y también de sus candidatos cardiólogos para abordar temas de
índole nacional.
Déjenme
contarles que esta semana pasada, mientras paseaba alegremente por las calles
de Londres justo al tiempo que divisaba el Big Ben sobre la ahora Torre de
Isabel, a la limusina que llevaba al Presidente Enrique Peña Nieto se le
encendió un foquito que decía Low Fuel.
El Presidente solicitó inmediatamente a su solícito asistente le tradujera
dicha leyenda, dando por resultado la necesidad de pasar por una estación de
combustible. El Presidente observó con detenimiento que los numeritos de la
máquina donde indicaba la cantidad de gasolina vertida en el tanque de la limo
avanzaba muy detenidamente, hasta que su solícito asistente le explicó que allá
se “echan” galones y no litros, y que cada galón equivale a 3.7854118 litros
(casi 4). Acto seguido la sagaz mente del Presidente, al observar que también
los numeritos donde se lee la cantidad de cobro avanzaban muy lento, en un casi
inconsciente cálculo matemático dedujo entonces que el combustible allá es muy
barato, hasta que su solícito asistente le comentó: “Señor, el precio está en
Libras Esterlinas, y cada libra equivale a 19.4145 pesos. Fue entonces que el
Presidente, conociendo la situación mundial de los hidrocarburos y consciente
del gran daño que a la larga provoca el subsidio a las gasolinas que existe en
nuestro país, decidió anunciar allá en Europa la apertura a la Inversión
Privada en PEMEX.
En
lo personal pienso que las democracias del mundo tiene la obligación de abolir
gradualmente con todos los subsidios que existen, ya que estos gobiernos
paternalistas solamente producen ciudadanos mantenidos a la vez que inhiben la
libre competencia de mercado. Respecto al tema del petróleo, habrá voces de
pseudo-partidos de izquierda que se rasgarán las vestiduras diciendo que vamos
a entregar nuestro patrimonio nacional a manos extranjeras. Es trabajo de ellos
hacer política y poner los candados necesarios para que esta inversión produzca
un bien y no lo contrario. En lo particular yo les puedo asegurar que de las
millonarias cantidades de dinero que produce PEMEX yo no he recibido ni un solo
peso, y que me motiva más gozar en un mediano plazo de los beneficios que nos
acarrearía una libre competencia en este respecto. Por lo tanto, apoyo en lo
absoluto la modernización de nuestra anquilosada industria petrolera. Quizá,
para beneficio de todos, esto no provoque precisamente la disminución del
precio de las gasolinas, pero sin duda estimulará la inversión para el
desarrollo de energías renovables, la modernización del transporte público y el
uso de medios de transporte alternativo como la bicicleta. Pueda usted dormir
tranquilo, señor Presidente: Un servidor apoya su propuesta.
Pasando
a otro tema, les platico que después de 72 años el sueño del Director,
Guionista y Actor Miguel Melitón Delgado Pardavé (cuyo nombre artístico fue
Joaquín Pardavé) plasmado en una gran película protagonizada por el afamado
Mario Moreno “Cantinflas”, comienza a hacerse realidad. Esta película de nombre
“El gendarme desconocido” pretende pasar de la comedia (esperemos no a la
tragedia) a la vida real con un Cuerpo Policial Especial de índole Nacional que
venga a resolver algunos pendientes en materia de Seguridad con los que hasta
ahora los esfuerzos han sido insuficientes.
De mi muy amada Gendarme
familiar no tengo noticias desde el 9 de febrero de 2005 y mucha falta me hace.
De la Gendarmería Nacional esperemos noticias muy pronto.
Roberto Rojo Alvarez
(Agregado
cultural de Culiacán… en Culiacán)
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