“Ya llegué de donde andaba / Se me
concedió volver…”, recita con mucho ahínco la fabulosa canción autoría de la
Sra. Irma Consuelo Serrano Castro, y que hiciera famosa con una inigualable
interpretación (aunque el Tavo piense lo contrario) el oriundo de Cuencamé,
Durango, Don Lorenzo de Monteclaro.
Viene a mi mente esta pieza tras la reciente declaración
del Procurador de Justicia del Distrito Federal, Rodolfo Ríos Garza, quien hizo
una pertinente aclaración sobre el caso de los doce jóvenes desaparecidos del
bar Heaven el pasado viernes 7 de junio. Especificó que estas personas no están
en calidad de desaparecidos sino de ausentados... ¡Ah, jijo de la guayaba!
Mis neuronas, que de habilidad pueden
presumir un mogollón, entraron en corto circuito al saber que existe una sustancial
diferencia entre estar desaparecido y estar ausentado. ¿Se imaginan el mundo de
posibilidades que esto le abre a un hombre proclive a la proclividad? El acervo
de pretextos nuevos que se nos pueden ocurrir, porque viéndolo bien mirado,
nuestra mujer se puede preocupar si estamos desaparecidos, no así si uno
solamente está ausentado.
Al respecto entonces me surgen
ciertas interrogantes: Mi trabajador de confianza que de vez en vez se le pasan
los alicuces y se pierde de mi negocio por tres semanas, ilocalizable por dejar
su teléfono celular empeñado a un músico del grupo norteño que ameniza el
tugurio donde estuvo presente y a quien le solicitó interpretar unas lindas
melodías (entre ellas El Ausente) sin tener dinero con qué pagarle, ¿estuvo desaparecido
o solamente ausentado? Mi compadre, que saliendo eufórico de ver el partido de
ida de la final del torneo de Clausura y fue detenido por un retén y lo
tuvieron arrestado durante 12 horas en los separos de la Policía Municipal por
presentar más grados de alcohol en la sangre que los legalmente permitidos para
conducir su vehículo automotor, y su celular no tenía batería suficiente para
dar aviso a su señora esposa sino solamente al alcahueta de su compadre,
¿estuvo desaparecido o solamente ausentado? El primo del conocido del vecino de
un amigo, que en cierta ocasión se enamoró de una hermosa bailarina exótica de
conocido bar para caballeros de la localidad y en un santiamén decidió que su
obligación irrenunciable esa precisa noche era subirla en su camioneta y
llevársela de shopping a la “vecina”
ciudad de Phoenix, Arizona, para regresar muy campante a su casa 4 días
después, ¿estuvo desaparecido o solamente ausentado?
Hasta el día en que escribo este
artículo los doce jóvenes del llamado bar Heaven siguen sin aparecer, o bien,
sin desausentarse. El caso es complejo y por más que dicen las autoridades
haber revisado cientos de videos, seguimos sin conocer con certeza qué fue lo
que sucedió y cual fue el destino probable de estos jovencitos que si bien no
andaban en los mejores lugares de la Capital, tienen todo el derecho del mundo
a estar donde mejor les plazca. Ojalá regresen a sus hogares vivitos y
coleando, nomás no olviden la frase de El Ausente donde dice “Por andar en la
vagancia perdí un amor que tenía…”.
Roberto Rojo Alvarez
(Agregado cultural de
Culiacán… en Culiacán)
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