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domingo, 4 de agosto de 2013

TERTULIA Y SOBREMESA, 4 de agosto de 2013


            Una semana los dejo y todo el alboroto que se arma. Bendito Dios que no andaba yo en la boda valenciana a la que no fui invitado porque en un descuido y me alborotaba para el camino de Santiago, y como soy algo perezoso para eso de la caminata de 10 kilómetros diarios lo más seguro es que me iba a ir en tren, y pues ya ven el señor Garzón Amo que ante su penosa imprudencia se cargó un considerable número de vidas inocentes, no vaya siendo que ahí me fuera yo también. Por fortuna o no, el único cruce de vías al que he sido sujeto es el paso por debajo del Puente Negro, que mientras no venga otro trailero atrabancado de la Tienda Ley durará muchos años más.
            Por ahí me llegó el rumor de que las altas esferas políticas y líderes de opinión de la capital del país leyeron la “Tertulia y Sobremesa” del día 21 de julio y ándele pues que se alborotaron y están solicitando la despenalización del consumo de marihuana para el Distrito Federal y al parecer, también para el estado de Morelos. Agradezco nuevamente la opinión que me hiciera hace dos semanas un escritor anónimo concientizándome sobre los riesgos que implica esta posible legalización del psicotrópico. Yo en este asunto veo a grandes rasgos dos vertientes y trataré de abordarlas.
            Está la gente que se inclina por la no legalización, y el argumento más fuerte a mi ver es que las bandas delincuenciales diversificarían muy posiblemente sus actividades a otras de mayor impacto social tales como la extorsión y el secuestro, porque está muy claro, toda la gente que quedaría desempleada ante esta medida no precisamente optarán por sentar cabeza. El Presidente en turno, como lo hemos visto en todas las pasadas administraciones, se inclinará por la no legalización y tan pronto se convierta en ex presidente dirá que es un tema que se debe debatir. ¿Qué solución práctica tiene esta vertiente? Prohibir también el consumo de alcohol, tabaco y hasta los saleros en los restaurantes, de esta manera se copta en mayor medida el uso de nuevas drogas porque ya estará muy entretenida la población intentando conseguir de manera ilícita aquellos productos a los que ya son adictos. Absolutamente absurdo.
            Por otro lado está la gente que se inclina por la despenalización, cuyo argumento más fuerte es que el consumo individual no provoca daños de impacto social, además de extensos estudios sobre la inocuidad de la cannabis y una impactante estadística en el vecino país del norte que enumera las muertes ocasionadas por el consumo de tabaco, alcohol y marihuana, donde los primeros dos son terriblemente alarmantes y el último tiende a la cifra de cero. Además de tener la bonita creencia de que se evitarán muchas muertes una vez legalizado este consumo debido al decremento de violencia que provoca el cultivo, trasiego y venta de la misma. En esta última parte yo no soy tan optimista.
            Pero hay una premisa sobre la cual siempre voy a recalcar: La libertad… La bendita libertad de hacer y deshacer a placer, aunque muchos rasguen sus vestiduras. Me despido citando al gran Voltaire con esta frase que algunos le atribuyen: Je ne sui pas d’accord avec ce que vous dites, mais je me battrai pour que vous ayez le droit de le dire.

Roberto Rojo Alvarez

(Agregado cultural de Culiacán… en Culiacán)

domingo, 21 de julio de 2013

TERTULIA Y SOBREMESA, 21 de julio de 2013

                  Era el 2 de julio del año 2000. El nuevo milenio a penas comenzaba y en nuestro país el ambiente de transformación se respiraba por doquier. A muy temprana hora asistí con algunos compañeros de cuarto a emitir mi sufragio por el hombre que en ese entonces representaba el cambio para mí, para miles de estudiantes como yo y para millones de personas en la república mexicana: el candidato Vicente Fox Quesada bajo el cobijo del Partido Acción Nacional.
                  Voté por el “mono” y no por el color, porque aunque tengo mis lealtades hacia otro partido que me ha brindado la oportunidad de ser un servidor público, en esencia siempre he estado en contra de la partidocracia de la cual somos víctimas.
                  Ya avanzada la noche de aquel día, celebré con júbilo el triunfo del mejor candidato que ha tenido la democracia mexicana. Muchos compañeros de residencia se fueron al Ángel de la Independencia a celebrar la caída de aquel régimen que nos gobernó durante más de 70 años, pero cual Jaimito el Cartero, yo preferí evitar la fatiga.
                  Justo un año después de aquella proeza, ocúrresele al entonces ya Presidente de México (irónicamente todavía candidato) contraer nupcias con la señora Marta Sahagún. Y como se dice en el rancho, “ahí fue cuando cayó el moco en el atole”. Sin querer culpar de ninguna manera a quien hasta hoy es todavía su pareja, para mí está muy claro que ese hecho marcó un parte aguas en la vida del ahora ex Presidente.
                  De ahí a la fecha el señor tiene un cúmulo de frases que jamás debieran de salir de la boca de un político. En efecto, Vicente Fox jamás ha sido político y muchas de las cosas que dice, pésele a quien le pese, son absolutamente ciertas. Pero resulta que el señor tiene para fortuna de los medios, una tremenda facilidad para confundir la sinceridad con la imprudencia y ese es un lujo que, pésele a quien le pese, un Primer Mandatario simplemente no se puede dar.
                  La última joya que nos regaló esta semana asegurando que él fue mejor presidente que Benito Juárez, es maravillosa. La verdad es que el señor puede tener razón desde su punto de vista, y yo al igual que él pienso que el mito del Benemérito de las Américas se debe más al importante número de presidentes masones que le sucedieron que a los logros que haya tenido en sí al ostentar ese cargo. El único crédito que le da el señor Fox a Juárez es el de tener frases célebres importantes, que seguramente se refiere a “el respeto al derecho ajeno es la paz”, en lo cual difiero con él porque la inspiración de esta frase proviene de “La Paz Perpetua” de Kant.
                  El resultado de todo esto es quizás el que Fox espera: ser el ex presidente más mediático que nuestro país ha tenido jamás. Por eso este domingo que se levante usted “procurando” el periódico El Sol de Sinaloa para leer Tertulia y Sobremesa, quiero recomendarle Don Vicente que se concentre usted en su lucha por la legalización de la cannabis sativa que a mi juicio nos vendría muy bien a todos los que abogamos porque cada quien haga de su vida lo que mejor le parezca. Yo lo apoyo y de ninguna manera me arrepiento de haber votado por usted aquel histórico 2 de julio, como seguramente usted no se arrepiente de su boda de aquel fatídico 2 de julio… Aunque es probable que los dos estemos muy mal...
Roberto Rojo Alvarez

(Agregado cultural de Culiacán… en Culiacán)