Pues
aquí nos tuvieron a todos con el alma en un hilo esperando a que todas las
fuerzas policiales y militares de la ciudad de Boston agarraran a un chamaquito
imberbe (sin barba) a quien se le ocurrió, tal vez a manera de venganza o para
llamar un poco la atención, fabricar una bomba casera en una olla a presión. Lo
malo es que en su “bendita insensatez” quizás logró su cometido, porque ya ni
el Babe Ruth en sus años de gloria paralizó a la antigua ciudad de esta manera.
El
Presidente de los Estados Unidos dejará caer todo el peso de la ley a quienes
queden vivos y tengan responsabilidad en este atentado. También vendrán en su
momento las respectivas historias de conspiración al respecto de las cuales los
mexicanos somos fanatiquísimos. Todo eso está muy bien, aunque el problema de
raíz está lejos de resolverse, y es que estamos viviendo y cultivando una
sociedad en la que a cualquiera se le puede antojar hacer un artefacto de esta
naturaleza con tal de sacar alguna frustración o simplemente, ver qué pasa.
Algo estamos haciendo mal, digo yo.
Por
otro lado los estadounidenses están pasando por una tragedia mayor en cuanto a
pérdidas humanas se refiere, que es el trágico incidente sucedido en West,
Texas. En esta localidad han encontrado a más de una docena de muertos entre
los cuales hay un connacional, y siguen buscando a algunos otros desaparecidos,
sin contar las más de 200 personas heridas. Desafortunadamente resultó ser
mucho menos mediático y sobre todo, no hay responsables a quién atrapar con
basto despliegue de fuerza del Estado. Habrá responsables de la tragedia,
seguramente, pero en Boston hubo villano y lo más importante, con posibilidades
de atraparlo en horario triple “A”.
Nuestra
más sincera solidaridad para con el pueblo norteamericano, que aunque nos caen
muy gordos cuando pasamos por sus aduanas, se les quiere. Y ahí de pasadita
envío mis condolencias a mis hermanos venezolanos que no sé cómo le hacen pero
escogen a cada líder que “Dios guarde la hora”. De este tema escribiré la
próxima semana porque no sé por qué presiento que dará para mucho más. De
momento dejemos tranquilo a Maduro para que pueda seguir yéndose a la cama
pensando en Chávez. ¡Hágame el recanijo favor! Teniendo tan cerquita a
Chiquinquirá Delgado…
Roberto
Rojo Alvarez
(Agregado
cultural de Culiacán… en Culiacán)
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