Tengo la fortuna de valer mi peso en oro. Por una razón muy simple basada en la sabiduría popular, que se traduce por medio de un “viejo y conocido refrán”: Más valen amigos en la plaza, que riquezas en la casa.
Hace algunos años, tuve el honor de ser invitado por seis grandes amigos como vocal fundador de la Fundación Don-Arte, A.C., cuya misión es desarrollar la sensibilidad y expresión artística de niños en situación de marginación, de escasos recursos y con discapacidad, para crear un impacto positivo en sus vidas y en nuestra sociedad. La dirige un gran artista (y mejor amigo) sonorense, de nombre Martín Haro, que entre muchas otras cosas de la vida, me enseñó sobre la importancia de Donar. A partir de entonces, tengo como objetivo dedicar al menos un 5% de mis ingresos brutos, a esta Asociación Civil sin fines de lucro.
Donar, es un acto de desprendimiento desinteresado al que conviene ir acostumbrando a nuestros hijos desde temprana edad. Tanto para educarlos en la caridad, como para evitar cualquier semilla posible de avaricia. Además, desde un punto de vista práctico, les será más sencillo adoptar la costumbre cuando llegue a su vida el día en que comiencen con la obligación de pagar Impuestos.
¿En qué momento es conveniente inculcar en nuestros hijos la cultura de la Donación? Creo que tan pronto como estén listos para entender lo que significa el concepto de Porcentaje. Para enseñar este hábito, podemos tomar como base el antiquísimo concepto del Diezmo, que consiste en apartar el diez por ciento de los ingresos para ser donado.
Aquí debemos tomar muy en cuenta los gustos y preocupaciones de nuestros hijos. Estemos atentos para saber cual es el área a la que son más sensibles, ya sea la cultura, tecnología, reino animal, medio ambiente, pobreza, etc. Platicando con ellos, entendamos qué les duele sobre lo que pasa en nuestra comunidad. Así verán de cerca los beneficios de su donación y esto les dará mucha satisfacción.
Sabemos que en la era que vivimos, resulta muy sencillo realizar donaciones vía remota, a miles de organismos de todo tipo alrededor del mundo. Sin embargo, mi recomendación es que comencemos por algo cercano, que sea muy palpable a sus sentidos. De esta forma podrán ver materializado su esfuerzo en algo que les sea conocido.
Esta cantidad que decidan donar, debe de salir del dinero que ellos produzcan. De esta forma, entenderán que el porcentaje donado es fruto directo de su esfuerzo. Si ellos entienden que cada cantidad económica de la que se van desprendiendo, tanto para Ahorrar, Gastar o Donar, está dando sustento a otras personas, entonces entenderán la verdadera función que tiene el Dinero: Dar Sustento.
Recapitulemos, entonces. De la cantidad semanal que le estés asignando a tu hijo, vamos a tomar la mitad directamente para su cuenta de ahorros. Del resto, volvamos nuevamente a tomar una mitad para sus gastos semanales, y la otra para poner ese dinero a producir. De la producción de ese 25%, se derivará una utilidad, fruto de su trabajo. De esa utilidad, enseñémosles que debemos de apartar un 10% para Donar.
Espero que tomes acción cuanto antes en la enseñanza de la Kidmatística a tus hijos, y que todos estos consejos te sean de utilidad, para el orden de las finanzas en toda tu familia. ¡Hasta la próxima!
Roberto Rojo Alvarez
Excelente!!
ResponderEliminarHabra que ir empezando con los hijos! Gracias por compartir!
ResponderEliminar