Esta es una historia muy
personal. Ofrezco una disculpa al 99.9% de la población a quien nada le
interesa, y también a mis dos lectores que muy probablemente ya la conocen.
Por razones familiares, me
encontraba de vuelta en Culiacán por un breve periodo que a la fecha acaba de
cumplir diez años. A instancia de mi difunto señor padre recibí la invitación
por parte del Lic. Rafael Oceguera Ramos a participar de la campaña “Aguilar
Gobernador”. Le expresé mi interés por colaborar en las actividades culturales
de la campaña puesto que era el área en la que tenía desenvolviéndome durante
los últimos 8 años. Fue muy franco al decirme que de cultura una campaña
política en nuestra entidad nada tiene, pero que ese tiempo me serviría para
conocer a los hombres que gobernarían mi Estado durante los próximos seis años.
Exactamente eso pasó.
Mi primera encomienda fue
la de ser el asistente personal del General Castro Ibarra, un recio señor
oriundo del municipio de Ahome emanado de las filas del Ejército Mexicano quien
se habría de hacer cargo de la logística de la campaña. Emprendimos entonces
una labor de reconocimiento completo del Estado y los lugares donde se
llevarían a cabo los eventos públicos y privados del ahora ex Gobernador Jesús Aguilar
Padilla. Esa inolvidable y divertida gira la hicimos por tierra el Gral. Castro
Ibarra, el Ing. Jesús Higuera Laura, el Lic. Aarón Rivas Loaiza y un humilde
servidor.
Debido a mi entonces
rampante soltería y a lo cercano que estoy de la narcolepsia, a ellos les
provocaba mucha gracia que en absolutamente todos los trayectos yo me quedaba dormido,
sin importar la sinuosa terracería, la intensidad de la música o sus enormes
carcajadas. Incluso algunos años después el Ing. Higuera Laura en su función
como Coordinador de Giras me invitó a ir en helicóptero a cubrir por parte de
Radio Sinaloa la inauguración de la presa Picachos, y sobra contarles que también
en ese trayecto me quedé dormido.
Al Lic. Oceguera debo la
invaluable oportunidad de ingresar en el apasionante mundo de la política y la
función pública, además de eventuales e inolvidables bohemias. Del General
Castro Ibarra conservo un grato y lejano recuerdo puesto que sus formas
terminaron por no permitirle un espacio en esa Administración. Con el Ing.
Higuera Laura conservo una respetuosa relación y un mundo de parentela en común
puesto que, aunque con algunos años y generaciones de distancia, “somos chivos
de la misma loma”. Y con el Lic. Aarón Rivas conservo desde aquel entonces una
intermitente y sólida relación de amistad que me ha permitido eventualmente
colaborar con él y ver siempre muy de cerca su exitoso paso por los distintos
cargos y funciones en los que se ha desempeñado.
Es por esto que aplaudo su
reciente incursión como Secretario de Desarrollo Económico en Sinaloa. Y sobre
todo me alegro por mi Estado, porque sé de su inigualable capacidad de gestión
y negociación que le habrá de traer enormes beneficios a Sinaloa en los años
por venir. Espero permanecer despierto para seguir viendo muy de cerca sus
logros y por lo pronto le digo: ¡Enhorabuena, amigo Aarón!
Roberto Rojo Alvarez
(Agregado cultural de Culiacán… en Culiacán)
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