domingo, 14 de julio de 2013

TERTULIA Y SOBREMESA, 14 de julio de 2013

            Hoy hace una semana que tuvimos Elecciones. Volvimos a pasar a través de ese gran circo en el que los malos políticos son elegidos involuntariamente por ciudadanos que no asisten a votar. Como bien lo vaticinaron muchos medios nacionales, el abstencionismo fue alarmante. Tengo totalmente claro el daño que le produce a la ciudadanía tener comicios electorales tan desangelados, pero también sé de cierto que existen muy pocos argumentos razonables para motivar a la gente a salir a la calle y acudir a las urnas.
Yo sí fui a votar, y tengo la certeza de que existen muchos buenos políticos intentando hacer las cosas de manera correcta. También confío en su conocimiento de que ya estamos en otros tiempos y eso les obliga a hacer las cosas bien, porque para la población siempre será más fácil acariciar la idea de salir a las calles a manifestarse, o bien dejar de mantenerlos, porque esa es una herramienta que tendremos siempre todos al alcance de nuestra mano. Así que le repito a nuestros gobernantes lo que Don Francisco Gabilondo Soler al Negrito Sandía: ¡Pórtese bien, o ya verá!
Una vez amenazados los políticos de pacotilla, abordaré un tema que francamente me tiene muy desconcertado, y es la falla en los algoritmos de los PREPS de ciertos sitios del país donde coincidentemente la diferencia en votos entre los candidatos punteros es mínima y existen altas posibilidades de que haya arreglos en lo oscurito allá muy arriba.
Según entiendo, un algoritmo es un conjunto de reglas matemáticas ordenadas para la resolución de problemas, y un PREP (conteo rápido de resultados preliminares) no es más que la suma de votos de cada candidato. Aunque ni Platón ni Aristóteles ni yo estemos de acuerdo con la Democracia como forma de organización social puesto que mi voto y el de, por ejemplo, un Doctor en Filosofía de ninguna manera debería de contar lo mismo, en nuestra actual forma de gobierno cada voto cuenta exactamente lo mismo sin importar quién lo emita. Por tanto, ¿me pudieran ustedes explicar para qué demonios utilizan un algoritmo en una suma de votos que se resuelve con la más elemental aritmética?
Mientras no reciba yo una explicación coherente sobre el tema, seguiré pensando que en el marco de las Elecciones la palabra “Algoritmo” es utilizada por políticos y medios de comunicación como un simple distractor al más puro estilo Chupacabras, o para agregarle un poco más de internacionalidad al ejemplo, la utilizan como el gran personaje Phoebe en la comedia de situación Firends utilizaba la palabra phalange para sacar a relucir su alter ego, como su amiga Rachel para bajarse de un avión.
Les repito, señores gobernantes: ¡Pórtense bien! Porque entre los espías gringos, el varado Edward Snowden y las redes sociales, los tenemos bien checaditos.

Roberto Rojo Alvarez
(Agregado cultural de Culiacán… en Culiacán)

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