Hoy
hace una semana que tuvimos Elecciones. Volvimos a pasar a través de ese gran
circo en el que los malos políticos son elegidos involuntariamente por
ciudadanos que no asisten a votar. Como bien lo vaticinaron muchos medios
nacionales, el abstencionismo fue alarmante. Tengo totalmente claro el daño que
le produce a la ciudadanía tener comicios electorales tan desangelados, pero
también sé de cierto que existen muy pocos argumentos razonables para motivar a
la gente a salir a la calle y acudir a las urnas.
Yo sí fui
a votar, y tengo la certeza de que existen muchos buenos políticos intentando
hacer las cosas de manera correcta. También confío en su conocimiento de que ya
estamos en otros tiempos y eso les obliga a hacer las cosas bien, porque para
la población siempre será más fácil acariciar la idea de salir a las calles a
manifestarse, o bien dejar de mantenerlos, porque esa es una herramienta que
tendremos siempre todos al alcance de nuestra mano. Así que le repito a nuestros
gobernantes lo que Don Francisco Gabilondo Soler al Negrito Sandía: ¡Pórtese bien, o ya
verá!
Una vez
amenazados los políticos de pacotilla, abordaré un tema que francamente me
tiene muy desconcertado, y es la falla en los algoritmos de los PREPS de
ciertos sitios del país donde coincidentemente la diferencia en votos entre los
candidatos punteros es mínima y existen altas posibilidades de que haya
arreglos en lo oscurito allá muy arriba.
Según
entiendo, un algoritmo es un conjunto de reglas matemáticas ordenadas para la
resolución de problemas, y un PREP (conteo rápido de resultados preliminares)
no es más que la suma de votos de cada candidato. Aunque ni Platón ni
Aristóteles ni yo estemos de acuerdo con la Democracia como forma de
organización social puesto que mi voto y el de, por ejemplo, un Doctor en
Filosofía de ninguna manera debería de contar lo mismo, en nuestra actual forma
de gobierno cada voto cuenta exactamente lo mismo sin importar quién lo emita.
Por tanto, ¿me pudieran ustedes explicar para qué demonios utilizan un
algoritmo en una suma de votos que se resuelve con la más elemental aritmética?
Mientras
no reciba yo una explicación coherente sobre el tema, seguiré pensando que en
el marco de las Elecciones la palabra “Algoritmo” es utilizada por políticos y
medios de comunicación como un simple distractor al más puro estilo
Chupacabras, o para agregarle un poco más de internacionalidad al ejemplo, la
utilizan como el gran personaje Phoebe
en la comedia de situación Firends
utilizaba la palabra phalange para
sacar a relucir su alter ego, como su amiga Rachel
para bajarse de un avión.
Les
repito, señores gobernantes: ¡Pórtense bien! Porque entre los espías gringos,
el varado Edward Snowden y las redes sociales, los tenemos bien checaditos.
Roberto Rojo Alvarez
(Agregado cultural de Culiacán… en
Culiacán)
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